Placebos no, bueno… algunos sí

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Se ha conocido esta semana que Italia ha impuesto multas de 300.000 euros a “Power Balance Italy” y 50.000 a “Sport Town”, por la puesta en venta de esta pulsera que ya todos conocemos por polémica: la Power Balance. FACUA-Consumidores en Acción ya ha expresado su malestar con la justicia española por la escasa sanción de 15.000 euros. Según sus creadores, dicho artilugio proporciona a su usuario poderes tales como fuerza, equilibrio y resistencia. No hace falta ser una lumbrera para pensar que es imposible que un trozo de plástico te provea de estas cualidades.

Aún así, sus compradores se han contado por miles en España. Al analizar este tema, nos encontramos con una duda:

Cada uno es libre de comprar lo que quiera, y cada cual es libre de creer lo que le cuenten. No seré yo quien compre dicho artículo, me parece demasiada bobada, pero tampoco voy a prohibir que lo compren.

Denuncio sus multas. Al fin y al cabo se está vendiendo algo que no se puede demostrar, sino que está en la capacidad sugestiva de cada cual.

Por lo tanto, si se multa esto, por estas razones… ¿no se podría multar algo tan normal para nosotros como lo es la… religión? Al fin y al cabo nos están vendiendo hechos indemostrables en sus dogmas, y están sacando dinero por ello. ¿Qué papel tiene FACUA aquí? Los consumidores de religión están sujetos a placebos totalmente infundados, basados en la nada, solo en superstición. Sobre todo en los tiempos que estamos, en los que la ciencia marca los tempos de nuestra era.

En resumen, actualmente la ciencia deja muchos caminos aun por descubrir, y ahí es donde entra lo ímprobo, el pensamiento de cada cual, la capacidad sugestiva del ser humano. Lo veo totalmente aceptable, pero si se puede comerciar con placebos… que se pueda comerciar con todos, no con unos sí, y otros no.

Fuente de la foto:
Periódico digital del IES Fleming

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