Piqué consigue su propósito y jugará el clásico

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El jugador del Barcelona Gerard Piqué estará a disposición de Guardiola para el enfrentamiento contra el Madrid de la próxima semana. La acción para forzar la quinta tarjeta amarilla y llegar limpio a Chamartín le salió bien y sienta un precedente peligroso en La Liga.

 Todo comenzó el pasado martes en el partido adelantado de Liga (motivado por la presencia del equipo culé en el Mundial de Clubes de Japón) que disputaron el Barcelona y el Rayo Vallecano. Piqué acudía con cuatro tarjetas amarillas por lo que si no veía una quinta cartulina se exponía a recibirla frente al Levante y ser sancionado para la cita del Bernabéu.

Cuando el partido rondaba el minuto ochenta y cuatro y su equipo ganaba por un contundente 4-0, el canterano decidió pasar a la acción (por los gestos de Guardiola actuó de motu propio) y perder tiempo a la hora de reanudar el juego. Tardó dieciocho segundos en amagar el saque y en subirse las medias hasta que el árbitro decidió sancionarle.

Su maniobra puede ser considerada como pérdida de tiempo deliberada para obtener la tarjeta (lo que, desde este verano, supondría un partido extra de castigo y una multa económica) o un lance de juego sin más, pero el marcador y el minuto de partido en el que sucedió conduce a decantarse por la primera opción. Y el hecho de que tardara tanto en sacar y se colocara tranquilamente las medias ante la sonrisa del árbitro (que no hizo referencia alguna en el acta de una posible doble intención) ha desatado la controversia y las evidentes sospechas.

Gerard Piqué

Son muchas las voces que comparan esta acción con la protagonizada por Xabi Alonso, en la misma situación que Piqué, pero la del madridista frente al Atleti no fue tan obvia y además el minuto de partido en el que se produjo no levanta ningún tipo de sospecha.

Pero poco importa si los jugadores lo hacen perdiendo tiempo, con dureza para disimular o con una sonrisa en la boca. Lo que hay que establecer con claridad es si forzar una tarjeta conlleva castigo o no y conforme a ello aplicar el reglamento a todos los jugadores, de todos los equipos, por igual.

Reunido el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol ha determinado la sanción de un partido, por lo que sólo se perderá el que enfrentará al Barcelona con el Levante esta jornada, como consecuencia del cumplimiento del ciclo de cinco tarjetas amarillas.

El detalle que ha salvado al catalán de ser sancionado con un encuentro adicional es el hecho de que Pérez Lasa no reflejara su intencionalidad para forzar la tarjeta ya que sólo anotó pérdida de tiempo y en nigún caso un doble interés.

Esta situación vuelve a poner de actualidad el debate sobre si es deportivo el comportamiento de los jugadores para provocar tarjetas y cumplir ciclo según les interese su participación en los encuentros más importantes, a priori, del calendario. Es cierto que es una práctica habitual, pero ¿es ético y permanece dentro de los valores que defiende el juego limpio?

 Fotografía: NathanF

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