Phobos, o cuando Rusia dijo adiós a su sueño marciano

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Reconstrucción Phobos Grunt

El sueño espacial ruso se desvaneció el pasado 15 de enero cuando la misión Phobos-Grunt, que había partido con el objetivo de traer muestras de Phobos, una de las lunas de Marte, regresó inesperadamente a la Tierra tras haber sido atrapada en una órbita baja terrestre, debido a un posible fallo en el motor principal.

Los motores que debían impulsar al Phobos-Grunt en su camino hacia Marte no se encendieron a principios de noviembre, como estaba previsto en un principio. Cualquier intento de corregir el fallo quedó condenado cuando los científicos, impotentes, admitieron que no podían establecer comunicación con la sonda.

El Phobos-Grunt se hundió de nuevo en la atmósfera terrestre el pasado 15 de enero a las 17:45 GMT, en una zona desconocida del océano Pacífico. Los cálculos realizados previamente aseguraban que la caída de la sonda  se produciría a 1250 kilómetros de la costa de Chile, pero los científicos señalaron a posteriori que el aparato podría haberse estrellado en una zona comprendida entre la costa de Chile y la región del estado de Goias, en Brasil.

El peso de la Phobos-Grunt es de 16,4 toneladas, de las que doce corresponden a una mezcla altamente tóxica de combustible compuesto por tetráxido de nitrógeno e hidrazina -empleada en artefactos espaciales-. Afortunadamente, este material se quemó durante el descenso junto con los depósitos de aluminio que lo contenían, lo cual evitó una catástrofe ambiental de grandes dimensiones. Un experto en desechos orbitales de la NASA afirmó en la web Spaceflight Now que resultaba difícil comparar el regreso de la Phobos-Grunt con acontecimientos anteriores.

Phobos-Grunt es el tercer gran satélite espacial que experimenta un regreso incontrolado a la Tierra en los últimos cuatro meses. En septiembre fue el satélite UARS de la NASA y en octubre hizo lo propio el satélite alemán ROSAT, cayendo ambos en el océano después de haber finalizado su vida útil. Sin embargo, los vehículos espaciales más pesados en caer a la Tierra fueron el SKYLAB -85 toneladas-, en 1979, y la estación espacial rusa MIR -135 toneladas-, cuyo descenso fue provocado en 2001.

El proyecto Phobos-Grunt, con un coste estimado de 170 millones de dólares, pretendía extraer muestras de Phobos, una de las lunas de Marte. Fue lanzado el pasado 9 de noviembre a las 02:16 hora local desde el cosmódromo de Baikonur -Kazajistán-, pero falló el posterior encendido de los cohetes que tenían el fin de poner la nave rumbo a Marte, dejándola varada en la Tierra en órbita baja. La agencia de noticias rusa RIA Novosti anunció el 24 de noviembre que la misión había sido un fracaso, ya que la sonda no podía rescatada ni redirigida a su destino inicial.

La Phobos-Grunt fue diseñada para convertirse en la primera nave espacial que pudiera regresar a la Tierra con una muestra de cuerpo extraterrestre, misión que antes sólo había completado el vehículo Luna 24 en 1976. El retorno de la sonda rusa, con hasta doscientos gramos de suelo de Phobos, estaba previsto para agosto de 2014.

Desintegración de la nave en la reentrada

Además, Phobos-Grunt también llevaba el orbitador de Marte chino Yinghuo-1, así como un pequeño experimento para la vida en los vuelos interplanetarios financiado por la Sociedad Planetaria. Los medios de comunicación estatales de China declararon que el rastro de la sonda Yinghuo-1 se perdió el pasado 17 de noviembre. A bordo de la nave había una pequeña cantidad de material radiactivo -10 microgramos de Cobalto 57-, que formaba parte de un instrumento científico.

El día de Año Nuevo, el astrofotógrafo francés Thierry Legault tomó una instantánea de la nave  Phobos-Grunt cuando pasaba sobre Francia, y afirmó que parecía que el satélite se estaba moviendo hacia atrás, con sus paneles solares desplegados, pero de espaldas al sol. Esto podría explicar por qué la Phobos-Grunt no tenía energía para comunicarse con la Tierra.

 Imágenes: Sociedad Planetaria/NASA

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