Peter Jackson vuelve a la Tierra Media con la precuela de El Señor de los Anillos

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Tras la exitosa trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos, Peter Jackson regresa con la adaptación de El Hobbit, de J.R.R. Tolkien. A modo de precuela, El Hobbit: Un viaje inesperado nos introduce en la piel de Bilbo Bolsón, quien se embarcará en viaje junto al mago Gandalf y un grupo de enanos en busca de la tierra de Erebor, conocido como la Montaña Solitaria, lugar que guarda un tesoro protegido por el implacable dragón Smaug.

Cartel de la película

Cuando en 2001 se iba a estrenar El Señor de los Anillos: la comunidad del anillo, pocos creían que el director Peter Jackson fuese a realizar un buen trabajo en la adaptación de tan mítico libro de J.R.R. Tolkien. Había mucho que contar, demasiados personajes que presentar en apenas tres horas, decían los escépticos. Sin embargo, el neozelandés logró elaborar una más que notable película, encumbrada por su ambientación y su banda sonora. Sus dos secuelas no hicieron sino mejorar la calidad cinematográfica de la primera parte; no en vano, El Retorno del Rey se llevó once Premios Oscar, entre ellos el de mejor película y mejor director.

Tras el rotundo éxito de la trilogía, Jackson volvió a emprender una idea que permanecía en su cabeza desde la década de los 90: la adaptación de El Hobbit, también escrita por Tolkien, y que de hecho permitió al británico escribir posteriormente El Señor de los Anillos. Sin embargo, se presentaban dos problemas. Por un lado, el carácter más infantil de El Hobbit respecto de la trilogía que le sucedió (hay que recordar que en un principio Tolkien escribió la novela para sus hijos y no con un carácter comercial). Por otro lado, su escaso volumen: poco más de trescientas páginas. Una cifra escasa, que lo es más aún si tenemos en cuenta que Jackson planeó desde el principio dividir El Hobbit en tres películas. Con este dato, los más pesimistas vaticinaron que la adaptación al cine poseería cantidades industriales de ‘relleno’ para compensar la escasa duración que en un principio podría tener.

Sin embargo, desde los primeros minutos podremos comprobar que las críticas negativas hacia la obra de Jackson no girarán en torno a este punto. Al comienzo, la película nos traslada al agujero-hobbit de Bilbo Bolsón (interpretado de nuevo por Ian Holm en su versión anciana), quien escribe una carta a su sobrino Frodo narrándole una fabulosa historia en la que se embarcó sesenta años antes. Una historia que comienza en una tranquila mañana de la Comarca, con la llegada del mago Gandalf a la casa de Bilbo (ahora caracterizado por Martin Freeman). Esa misma noche, el hobbit recibe la visita de trece enanos, que le proponen embarcarse en un viaje arriesgado pero con un valiente propósito: recuperar en Erebor el tesoro y el reino que el dragón Smaug arrebató a los enanos hacía ya muchos años. A pesar de las dudas iniciales de Bilbo, el hobbit decide aceptar la difícil empresa y se une a los enanos y a Gandalf en un viaje que les deparará muchas dificultades en forma de orcos, trasgos, trolls… Y también algún viejo conocido de El Señor de los Anillos.

Rodada con la novedosa tecnología 3D a 48 fotogramas por segundo (el doble que hasta ahora), El Hobbit: un viaje inesperado no disminuye un ápice la calidad audiovisual de sus predecesoras. La fotografía y el diseño artístico permanecen enmarcados en una belleza casi sin parangón, a pesar de que se pierde buena parte de la epicidad que otorgaban los escenarios de El Señor de los Anillos. Lo que sí ha facilitado la tecnología es el diseño de los personajes no humanos, particularmente los trasgos y los trolls, cuyos rasgos faciales se ven claramente más definidos. La banda sonora, si bien se le puede achacar que en ciertos momentos recuerda excesivamente a la de la consabida trilogía, mantiene muy bien el tipo y facilita la inmersión en la película. Aquí también hay que destacar los efectos sonoros, que en el transcurso de cada batalla logran un impacto sensorial que hace temblar los oídos del espectador. Tampoco hay que achacar nada a la caracterización de Martin Freeman como Bilbo. El británico cumple con lo que se esperaba de él, dando vida a un personaje cuya interpretación en principio no gozaba de demasiada dificultad por el propio carácter templado que Tolkien imprimió al hobbit en su obra.

Por tanto, El Hobbit: Un viaje inesperado es una película totalmente recomendable a aquellos que quedaron fascinados con la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson. Pese a que en esta ocasión se pierda el factor sorpresa y parte de la gran carga épica de las anteriores películas, la nueva adaptación de Jackson merece una oportunidad. No olvidemos que esta película, al igual que las anteriores, es sólo la primera parte de una obra coral que quedará completa con las dos inminentes secuelas: El Hobbit: La desolación de Smaug se estrenará en 2013 y El Hobbit: Partida y regreso, con la que concluirá la nueva trilogía en 2014.

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Fotografía y tráiler cedidos por Warner Bros

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