Pesadilla madridista en el Calderón

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El Real Madrid completó un partido desastroso y recibió cuatro goles de castigo (4-0) en el derbi liguero, choque que un Atlético de Madrid hiperactivo dominó en todas las líneas de principio a fin.

El escenario se presentaba complicado para los blancos: numerosas bajas (Modric, Pepe, Ramos, James o un Marcelo sancionado incomprensiblemente por una jugada ante el Sevilla en la que vio su quinta amarilla por ni siquiera tocar al rival), menos descanso (los de Ancelotti jugaron el pasado miércoles un partido atrasado de Liga), un terreno de juego en un estado lamentable, un rival que venía de ganarle los últimos enfrentamientos y un campo hostil. El desafío era importante para el líder de la competición ya que en caso de ganar podía eliminar de la lucha por el título al vigente campeón pero nada salió como los merengues habían planeado.

Las pesadillas que desde que comenzara el 2015 han acompañado al Madrid terminaron de explotar en el Calderón. Resulta complicado asegurar que el Atlético de Madrid fue superior porque lo más justo sería decir que los merengues no aparecieron. Sólo Carvajal, Nacho, Coentrao e Isco estuvieron a la altura de las circunstancias y el resto de futbolistas titulares no encontraron el modo de participar en el partido. Tras una derrota tan abultada resultaría fácil culpar a un entrenador, que con el mismo método ha conquistado una Champions, una Copa o un Mundialito, por una política de rotaciones inexistente que provoca el agotamiento físico y mental de los futbolistas que juegan todos los minutos y la falta de expectativas de los que, hagan lo que hagan y se entreguen lo que se entreguen, no cuentan más que, en el mejor de los casos, con los minutos de la basura. Sin duda sería una buena excusa, pero no sirve para explicar un partido nefasto.

El Atleti lo afrontó del mismo modo en que lo hace cada vez que tiene un duelo ante el Madrid: ruído mediático antes del partido (para provocar la no presencia de Marcelo o para intentar huir de su más que merecida fama de violentos en el juego), concentración extrema desde el pitido de inicio, intensidad máxima en cada lance e, indudablemente, un compromiso absoluto para buscar la victoria.

No fue el día del Madrid en ninguna línea y a los colchoneros les salió todo. El primero llegó en el minuto trece tras una buena jugada colectiva que remató Tiago a las manos de un Casillas muy desafortunado incapaz de parar el balón. Pero tan sólo cuatro minutos después llegaba el segundo de Saúl, que acababa de salir al campo para sustituir al lesionado Koke, y que con una chilena preciosa superaba de nuevo a Iker. No supo reaccionar un Madrid irreconocible que se fue al descanso tras soportar un vendaval de ocasiones que pudieron aumentar más aún el marcador. La segunda parte comenzó con Jesé en el campo por la lesión, una más, de un Khedira que sigue contando con oportunidades a pesar de estar más fuera que dentro del equipo. Pero la actitud y las fuerzas fueron las mismas por lo que nada cambió. Un Madrid irreconocible que no tiraba a puerta, que no era capaz de superar al rival en ninguna línea y que no tenía suerte en las contadísimas y leves ocasiones con las que contó.

Los blancos parecían querer que la pesadilla acabase y tal vez por eso el agotamiento y el desconcierto parecían dibujarse de desidia. Pero aún tuvieron que soportar otros dos goles en una tarde que debe servir como punto de inflexión para que el equipo se una, para mejorar los errores y para recuperar la ambición y la ilusión. En el 67 llegaba el 3-0, más de Varane que de Griezmann, y en el 88 el definitivo 4-0 de Mandzuckic. Un soberbio Atlético conseguía con todo merecimiento una victoria que le devuelve a la lucha por la Liga y un Madrid noqueado abandonaba el Calderón con la tranquilidad de continuar como líder pero con la incomoda preocupación de comprobar que nada salió bien en una tarde para olvidar lo antes posible.

Dani Carvajal, tan luchador en el campo como coherente y comprometido fuera de él, no dudó en pedir perdón a la afición por el resultado a la vez que aseguraba ponerse a trabajar para dar la vuelta a una racha negativa que está llevando al equipo a dar un paso adelante y dos hacia atrás.

Falta de actitud, de ganas, de orgullo, el sueldo…las mismas excusas que siempre salen a la luz cuando un equipo, acostumbrado a ganar siempre, sufre una derrota dolorosa no pueden servir para tirar por tierra el buen trabajo realizado hasta ahora por el vigente campeón de Europa, aunque tampoco pueden esconder los problemas que, sin duda, han provocado dicha situación. Las rotaciones parecen la clave y tal vez sea el lugar por el que debe empezar a construir de nuevo el que sigue siendo el líder liguero. Las próximas citas pondrán a prueba el espíritu de los de Ancelotti: el próximo sábado recibirán al Deportivo de la Coruña en el Bernabéu, a las 18.00 horas, y el miércoles 19 espera el Schalke 04 en el Veltins-Arena, a las 20.45 horas, en los octavos de final de Champions.

Fotografía: Carlos Delgado (CC)

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