Personalidades encontradas

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El sol se encuentra a punto de desaparecer, pero aún tiñe la ciudad de unos tenues naranja y amarillo. Un gato y un perro se cruzan en medio de una calle residencial. Ambos se percatan de la presencia del otro. El gato permanece quieto, con aire vanidoso, mientras el perro le rodea olisqueándole. Se detiene delante de él:

-Eres tan elegante, con esos movimientos gráciles y sigilosos y con ese suave pelaje, pero tu mirada, tu altanería y tu desdén es lo que provoca miedo, e incluso aversión, a algunos animales y a los seres humanos. Con frecuencia te domina la soberbia y el orgullo, dando la impresión de creerte por encima de los demás, por encima del bien y del mal. Por eso vagas por la vida en solitario.

-¿Sí? Bueno yo tengo una belleza natural. No busco agradar a todo el mundo. Soy independiente. No necesito el permiso de nadie para actuar. No me importa la opinión de los demás, como a ti. Eso es lo que me asusta de ti, que intentas ser mejor siempre para agradar al ser humano, que no hace más que demostrar día a día su egoísmo, su imprevisibilidad, y lo poco que le importamos seres como tú o como yo. Además sólo cuando las cosas se tuercen sacas tu lado más primitivo. Yo no reniego de esa faceta, no intento aparentar ser mejor para los demás. Soy capaz de sobrevivir sin el ser humano, porque creo en mi, y confío en las habilidades que poseo para conseguir todo lo que quiero y seguir adelante en los momentos más difíciles.

El gato salta al saliente de un edificio y se marcha bajo el azabache manto de la noche salpicado por la luz de las estrellas. El perro permanece quieto un momento. Mientras observa se va desvaneciendo la figura del gato, trata de olvidar sus palabras, para que ellas no enturbien su forma de ser y de vivir la vida. Entonces se pone a correr para volver a gozar de la calidez de su hogar, y la compañía de su amo.

Fuente de la imagen:
Illustration & Animatio Artwork: http://gailtheobald.blogspot.com/2009/11/dog-and-cat-street-scene.html

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