Periodismo. Una profesión arriesgada

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No siempre la labor del periodista se reconoce. Tanto es así, que se critica en muchas ocasiones, bien porque es cierto que hay periodistas que se inventan las noticias, dicen mentiras y no son rigurosos en sus informaciones o bien manipulan, y esto influye en los lectores o en la audiencia porque se sienten decepcionados con los medios. Estos no deberían llamarse periodistas porque ‘ensucian’ esta profesión, que cuanto menos es apasionante. Sin embargo, hay otros que son todo unos profesionales. Que están al pie de la noticia y que gracias a ellos sabemos lo que está ocurriendo en todas partes: guerras, guerrillas, atentados, etc. Desgraciadamente estos reporteros que cubren este tipo de noticias, a veces, no regresan a sus casas porque son secuestrados por líderes rebeldes o son ejecutados.

De esta manera en el Día Internacional de la Libertad de Prensa, Amnistía Internacional afirmó que en 2002 “las muertes de periodistas y personal de los medios alcanzaron niveles históricos, con al menos 155 asesinatos”.

Según un artículo de opinión de la organización difundido por el Secretariado Internacional, los informadores son “blancos fáciles” en los conflictos, ya que mientras “la mayoría de los civiles que se enfrentan a una situación peligrosa se dan la vuelta y tratan de hallar un sitio seguro, los periodistas hacen exactamente lo opuesto”.

“El trabajo de periodista es informar, lo que a menudo significa que, cuando la mayoría de las personas están escapando, se cruzan con periodistas que caminan hacia el peligro”, añadió Amnistía. “Es fácil olvidar que los periodistas también son civiles, un poco alocados, a veces imprudentes, pero civiles con la misma protección bajo el Derecho Internacional que cualquier otra persona civil”, prosiguió.

“Cada vez que se les dispara, se les lanzan bombas, se les secuestra o se les encarcela tan sólo por ejercer su trabajo se está cometiendo un crimen”, advirtió Amnistía. “Y cuando estas violaciones de Derechos Humanos contra periodistas se cometen en conflictos armados, constituyen graves violaciones de las Convenciones de Ginebra, es decir, constituyen crímenes de guerra”, añadió.

Según Amnistía, que cita datos de la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), “2006 fue el año en el cual las muertes de periodistas y personal de los medios alcanzaron niveles históricos con al menos 155 asesinatos y muertes sin explicación”.

El pasado 23 de diciembre, recordó Amnistía, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó una resolución en la cual condenó los ataques intencionales contra periodistas, profesionales y personal de medios en situaciones de conflicto armado, y pidió a todas las partes en conflicto que cesaran en éstas prácticas.

“No obstante, en todo el mundo, tanto en la guerra como en la paz, muy pocos Estados toman en serio sus obligaciones al respecto”, según Amnistía. “En situaciones de conflicto, tales como los de Irak o Afganistán, más que ofrecer protección antes los serios peligros que enfrentan, las autoridades restringen la capacidad de los periodistas para informar libremente”, denunció la organización.

Amnistía recordó que la libertad de expresión está consagrada en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Una prensa libre es el componente esencial de la libertad de expresión e igualmente importante como actor clave en la protección de todos los Derechos Humanos”, aseveró AI.

“Toda la sociedad paga un precio cuando se mata con impunidad a periodistas y cuando la censura y el miedo debilitan la capacidad de expresar y difundir las ideas”, manifestó Amnistía. “Bajo estas condiciones florecen el abuso de poder y la injusticia”, añadió.

El artículo de AI recuerda que en Irak al menos 64 periodistas murieron a lo largo de 2006, lo que eleva a 139 el total de víctimas entre los medios de comunicación desde que comenzó la ofensiva estadounidense y británica, en marzo de 2003.

“Unos pocos murieron a manos de las tropas estadounidenses e iraquíes mientras cubrían enfrentamientos entre estas fuerzas y los insurgentes, pero la mayoría murieron por la acción de los grupos armados opuestos al Gobierno y a la presencia de tropas extranjeras, o de milicianos pertenecientes a grupos religiosos chiíes”, según Amnistía.

En Afganistán, “el deterioro de la seguridad ha convertido en realidad cotidiana la intimidación, el acoso y la violencia para los periodistas afganos y para los defensores de Derechos Humanos”, prosiguió Amnistía.

En su documento, Amnistía denuncia también el asesinato de al menos 11 periodistas en México desde que comenzó el año, así como el secuestro de otros muchos. “Los periodistas que informan sobre corrupción y sobre las actividades de las redes del crimen organizado están particularmente en peligro”, advirtió AI.

“El Estado ha ignorado el incremento de los ataques a los periodistas en todo el país”, según Amnistía, que denunció que la incapacidad de las autoridades mexicanas para llevar a los responsables ante la Justicia ha derivado en una “total impunidad para estos crímenes”.

Amnistía denunció también la represión del Estado contra periodistas en Rusia, donde el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya revela que “informar sobre violaciones de Derechos Humanos y disentir supone una gran dificultad y suele ser peligroso”.

Asimismo, indicó que en Cuba “trabajar en una agencia de noticias no oficial puede causar problemas”, y que en Zimbabue “los trabajadores de los medios viven bajo la constante amenaza de detención, tortura y muerte”. Nigeria, China, Irán o Azerbaiyán son otros ejemplos de represión estatal contra los periodistas, según AI.

Por último, Amnistía llamó la atención sobre el caso del periodista británico Alan Johnston, corresponsal de la BBC en la Franja de Gaza que fue secuestrado por un grupo armado el pasado 12 de marzo y que “se ha convertido en un símbolo de los peligros a que se enfrentan los periodistas en áreas de conflicto“.

Fuente: europa press
Fotografías:
www.oem.com.mx
blog.larranaga-portfolio.com

1 Comentario

  1. Qué puedo decir sobre este artículo, más que esta es la cruda realidad de muestra profesión.
    Bien es cierto que no todos estaremos en el futuro en esas zonas de peligro, pero no deja de ser también cierto que todos compartimos, en mayor o menor grado, cierta locura que nos lleva a ir contracorriente, a acudir allí donde hay una noticia, aunque nos juguemos la vida.
    Ése es el espíritu que creo todos los que nos dedicamos o dedicaremos a esta profesión tenemos.

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