Pequeños accidentes que cambian la vida

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La nueva película del director francés Jean Becker, Unos días para recordar, llegará a los cines de España el próximo 31 de Julio. Se trata de una reflexión sobre lo que significa estar vivo y sobre qué es lo más importante.

Pierre (Gérard Lanvin) queda convaleciente en el hospital después de haberse caído accidentalmente al río Sena. No se acuerda de nada y para colmo recibe la visita de amigos, familiares, personal médico y otros pacientes que le confunden cada vez más, dado que éstos le cuentan sus problemas. Con cuatro semanas para pensar sobre lo que sucede, Pierre se da cuenta de sus errores y aciertos y empieza a pensar en ciertas cuestiones que hasta entonces no se le habían pasado por la cabeza. Comienza así una película cargada de sorpresas.

Gérard Lanvin en una escena del filme
Gérard Lanvin en una escena del filme

Unos días para recordar es un filme con algún elemento dramático, pero con la comedia presente en casi todos sus diálogos. El sarcasmo de Pierre arranca una sonrisa al espectador, haciendo que se posicione en su problema. No es una historia típica en la que el protagonista se da cuenta de sus fallos y los resuelve de una manera ingeniosa, sino que es una narración sobre la vida, donde las cosas a veces salen bien y otras no. Es por ello por lo que destila originalidad, con unos decorados creíbles, haciendo creer al espectador que se encuentra ante un hospital de verdad y que no se trata de croma verde.

El título de la cinta no podría ser más acertado: son días para que Pierre recuerde ciertos aspectos que son importantes para él y también para los que le rodean, que en ocasiones son mucho más prioritarios que cualquier otro asunto que tenga entre manos. Significa volver a recordar lo que significa la vida.

Estos elementos son enriquecidos por el trabajo de los actores. Todos ellos son personajes reales, con sus propios problemas y que no pretenden conseguir algo grande en su existencia, sino llegar a alcanzar lo básico, aquello que les permita estar a gusto consigo mismos. Las relaciones entre ellos son muy variopintas, pasando por todos los sentimientos humanos, consiguiendo que la audiencia pueda comprender lo que están pensando y diciendo.

La banda sonora también ejerce un buen papel, no siendo demasiado repetitiva ni con muchos cambios, lo justo para disfrutar. Quizá uno punto negativo de este filme es su final, ya que puede resultar un poco incompleto, dando la sensación de que quedaba algo por contar.

En definitiva, una comedia de las que merece la pena visionar.

Imágenes: A Contracorriente Films e Image.Net

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