Pep se equivocó

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Cuando una prueba sale bien, es complicado no volver a repetirla. Quizás por ello, Guardiola reincidió de nuevo en una defensa de tres, que flaco favor le hace a Mascherano o Abidal. En especial al Jefecito, quién no terminó de controlar, en la primera parte, a un Mathieu que nos trajo por la calle de la amargura. Por ese costado se nos fue el partido y la oportunidad de aumentar la ventaja respecto al Madrid. Y no habrá muchas más oportunidades.

No fuimos dueños del juego hasta el tramo final de la segunda parte, con la entrada de Thiago y Adriano, quiénes dieron mayor toque, profundidad y clarividencia al juego del equipo. También nos ayudó el bajón físico de los ches, que nos sometieron a una presión tortuosa que niveló la balanza de la posesión y nos incomodó sobremanera. Nuestros malos encuentros tienen siempre el mismo denominador común: no tenemos el esférico. Emery sabía lo que hacía.

Fruto del desatino imperante, el primer gol nos lo metimos nosotros. Y el segundo, un calco. Abidal no acertó a despejar ninguno, y con él nos quedamos helados, pues el equipo no hilvanó una jugada con sentido en el resto del primer acto. Tan solo la jugada del gol de Pedro salvó una calamitosa primera parte, dónde el equipo acusó el sistema y la lentitud de Keita en el medio. Está bien que Guardiola le guarde estima, pero que eso no influya en la competitividad del equipo.

En el reinicio, el equipo cogió más empaque. Se volvió al sistema de siempre, Mascherano se situó de central, y Messi empezó a tocar más balón. Nuestro entorno comenzó a ser la portería de Guaita, y Cesc empató un partido que habíamos tenido cuesta arriba. Su conexión con Messi puede resultar definitiva, pues además del salto de calidad, aporta esa anarquía que Guardiola tanto destaca. Algo que no nos dio más regalo que ése, un punto y la sensación de que, con un poco más de suerte, se podría haber remontado. Los últimos minutos tuvimos al Valencia a nuestra merced. Pero no había tiempo, algo que el trencilla se encargó de arañar aún más añadiendo menos de lo que había establecido.

Y ahora viene Falcao.

Foto: El País

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