Pellegrini no costó 65 millones

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Vengo siempre dispuesto a escribir sobre cualquier cosa que no tenga que ver con el Madrid en La Huella. Pero el bombardeo es incesante: copa los telediarios, inunda las portadas y acapara las ondas. Ser ajeno al Real Madrid en la capital es cómo ser vegetariano en un festín de jamón serrano. Por eso, un traspié blanco en los octavos de la Champions es noticia, motivo de análisis y de post en Mi Huella.
Y por eso redundo, me repito como el ajo en mi manida opinión sobre los merengues. Bien lo relata el periodista Segurola en su artículo de
MARCA (sí, aún hay periodistas deportivos que pueden seguir denominándose así), aunque para ello haya necesitado algún párrafo más de los que le hubiese gustado a mis ojos. Pero servidor lo lee, consciente de que será lo poco salvable de la resaca de Gerland.

Es triste la tregua, la desidia con la que el aficionado del Madrid trata a sus estrellas. Por eso los focos siempre apuntan al banquillo y evitan reconocer que, quizás, los jugadores que se ficharon no valgan lo que costaron. Igual son nombres rutilantes que se han diluyen por momentos en la exigencia del Bernabéu. O igual promesas que lo seguirán siendo hasta la retirada. La cuestión es escurrir el bulto, exculpar a los futbolistas e inventar conspiraciones varias para argumentar el principio del fracaso.

Pero sólo una cosa está clara: Pellegrini no fue el que costó 65 millones de euros.

Brugal: bonita final de Copa del Rey se avecina. Ver al Atlético en una final es cómo para hacerle fotos y enseñárselo a los nietos.

Garrafón: el deportista muerto en la disciplina de luge, en Vancouver. Escalofriante.

Fuentes de la imagen:
DAYLIFE (
http://www.daylife.com)

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