París, una visita obligada

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La llamada “ciudad de la luz” es un lugar donde perderse y encontrarse a la vez, pero sin duda un destino que ofrece miles de sorpresas a sus visitantes que desde diferentes sitios del Planeta llegan atraídos por conocer una ciudad envuelta de leyenda y romanticismo.
La capital gala ofrece una gran variedad de rincones diferentes y llenos de encanto. Nada más llegar al aeropuerto Charles De Gaulle se puede apreciar que París representa todas las naciones y culturas y que es una ciudad cosmopolita en el sentido más amplio de la palabra, por lo que no hay que perder un sólo minuto para descubrirla y disfrutarla.

Aquellos a los que os guste la historia y el buen gusto arquitectónico deberéis empezar su recorrido por la catedral de Notre Dame. Ubicada en la Isla de la Cité su interior consta de cinco naves que la hacen grandiosa, a lo que se añade la altura de la bóveda central que destaca aún más contemplando las columnas de la misma. Los rasgos más característicos de su fachada son la galería calada que une las torres, las portadas laterales, los rosetones y el coro, pero al margen de ser un extraordinario conjunto arquitectónico Notre Dame es el símbolo de la historia francesa y un lugar que esconde acontecimientos tan emblemáticos como la coronación de Napoleón, un hecho que conmocionó a la sociedad de la época y que se convirtió en uno de los sucesos más llamativos de la historia reciente.

La oferta artística de París es más que notable. El Louvre tiene el honor de ser el museo más importante del mundo con obras maestras del arte de todos los tiempos como “La Venus de Milo”, “La Victoria de Samotracia” y, sobre todo, la popular “Mona Lisa” de Leonardo Da Vinci, que hace las delicias de los más curiosos, llegados a París para ver de cerca el cuadro y comprobar si es cierto aquello de que la dama retratada te mira desde todos los ángulos. El Centro Pompidou es la otra cara de la moneda y recoge las más importantes colecciones del arte moderno con cuadros destacados de artistas como Picasso, Matisse o Kandinsky.

En esta preciosa urbe podemos pararnos a apreciar una gran cantidad de monumentos de todo tipo, centenarios e incluso milenarios, aunque sin lugar a dudas de todos ellos la Torre Eiffel es el más adorado y reconocido. Construida entre 1887 y 1889, tiene una altura de más de 300 metros y son miles de visitantes los que a diario suben mediante sus escaleras y ascensores a sus plataformas para contemplar esta maravillosa ciudad a sus pies. Es recomendable que las parejas enamoradas contemplen la puesta de sol cuando se suban a ella y mientras se juren amor eterno, porque la magia que la envuelve los unirá para siempre.

Antes de marcharnos de París no podremos olvidarnos de visitar el Barrio Latino, que debe su nombre a los estudiantes de la Sorbona que habitaban en el medievo éste y hablaban latín. Este barrio siempre fue identificado con la vida bohemia y atrevida, y en el se pueden encontrar todo tipo de establecimientos (restaurantes, tiendas…) de diferentes países en los que abunda el colorido y la vivacidad de su música, cultura y gastronomia.

Por último, dos recomendaciones: si podéis realizad un paseo en barco por el Sena, es barato y veréis que constituye una experiencia única apreciar París de esta forma; y no os vayais sin subiros al parador de Montmartre, cuyas escaleras suben al Sacre Coeur (construido para limpiar los pecados de los parisinos) y desde el que divisareis la panorámica de ese lugar tan especial llamado París.

Fuentes del texto:
www.visitarparis.com
www.ciudaddelaluz.net
www.guiarte.com/paris
Fuentes de la imagen:
www.gantec.org
www.paris-francia.com
www.earthinpictures.com

1 Comentario

  1. ¡¡Hola!!

    Paris es una ciudad muy bella, con muchas cosas que ver, sin duda todo el mundo debería de ir una vez en la vida al menos, porque esque te quedas enamorado de esa ciudad!! de por vida.

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