Parches naturales

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“Denme un barco cargado de hierro y provocaré una era glacial”. Así soluciona el cambio climático la Hipótesis del Hierro.  Dicha teoría es un ejemplo más de las soluciones que se presentan a corto plazo para frenar el calentamiento global. Fenómeno que si no se frena promete tener consecuencias irreversibles.

La Teoría del Hierro ha salido a la luz gracias a varias compañías estadounidenses, como plancton, que lo presentan como el mejor modo de enfriar el planeta. El vertido de hierro en el mar fue criticado en 1990, cuando su autor Jhon Martin lo presento a la comunidad científica, porque pretende usar el hierro como fertilizante marino. Si se echan cientos de toneladas de óxido férrico al océano florece el fitoplacton, organismo que realiza la fotosíntesis engullendo CO2  y propagando oxígeno para disminuir la temperatura del mar.

Pero los empresarios olvidan las otras consecuencias que este experimento podría traer consigo como: la muerte de millones de especies marinas por la contaminación del ecosistema o la multiplicación del otro tipo de plancton, el heterotrófo que multiplica el CO2. Una de estas empresas, ofrecía a los clientes borrar los datos de su contaminación a cambio de dinero para financiar su proyecto. Si pagas no contaminas parecían anunciar.

Otra de las soluciones trata de presentar a los biocombustibles como alternativa al uso de energías fósiles por su inminente desaparición. Los experimentos en Brasil y en Estados Unidos muestran que si los vehículos que funcionan con biocombustibles son menos contaminantes, su uso, también provoca aumentos en el precio de alimentos básicos lo que podría aumentar las hambrunas del planeta. Epidemia que cada año mata a más de 35 millones de personas, según la ONU.

Otra teoría de dudosa validez es la que presenta al hidrógeno como el petróleo del futuro. Un buen uso acabaría con el calentamiento del planeta, pero no existen medios para una reconversión hacia ese modelo.

Proliferan las empresas que se aprovechan del problema medioambiental para enriquecerse, pero las políticas a largo plazo se incumplen. El Protocolo de Kyoto no ha empezado a aplicarse y ya parece fracasar. Lo acordado en Kyoto pretendía disminuir la temperatura del planeta gracias a que todos los países “desarrollados” redujeran las emisiones de los gases que calentaban la atmósfera entre 2008 y 2012. Para dar más facilidades se escogio 1990 como año tope, y a partir de ahí, reducir un cinco por ciento. Hoy estamos muy lejos. En España, las emisiones han aumentado un 48 por ciento con respecto al año base. Estados Unidos se retiro del protocolo. Nadie dirige y el planeta sigue con fiebre.

Mientras se venden al mejor postor soluciones como parches para bicicletas, el ártico alcanza su mínimo histórico de extensión. Los niños que nazcan dentro de 10 años no conocerán las nieves del ártico. Pedaleamos sobre una bicicleta pinchada y sin manillar.

Fuentes: el país, wikipedia, nacional geographic.
Foto: www.diario.com.mx/…/2007/09/INT324424BE.jpg

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