Para un día en tu llanto

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Hay un silencio entre nosotros, y te quiero.
Luego de llorar, los ojos no son los mismos.

Parece que te has vuelto una, con la noche.
Constelada. Cada lágrima tuya es un verso que escribo.

Como todas las noches, te conviertes en sonido.
Ausencia de luz y de voces. La musa no está conmigo.

 Todos duermen. Te cuido a lo lejos, y el cielo canta:
Déjame mirarte como un sueño infinito.

Te sentí llorar. Voz melodiosa y ausente.
Es demasiado triste, este joven y viejo escrito.

Como los besos largos que sueño darte
o esta calle sin esquinas que me hace ser el mismo.

El teatro me ha dado una musa. He de escribirle.
A sus manos de porcelana. A su cielo infinito.

Hay un silencio entre nosotros, y te quiero.
Eres un don de fluir. Un dolor y un amor repentino.

 Fotografía: Google Images

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