¿Para qué necesitamos a mamá si el videojuego nos ayuda a hacer la cena?

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La Navidad ha traído consigo el anuncio televisivo de un videojuego que guía a los usuarios a cocinar. En el spot, el padre llega a casa con sus niños; de repente comprueban que la madre no está. Cunde el pánico, ¿qué van a cenar? El videojuego les ayudará a preparar el menú. El hombre, que parece que nunca ha visto una sartén, se pone manos a la obra y solventa el drama. Posiblemente sea una visión algo radical, pero no viene a decir el anuncio algo así como: ¿Para qué necesitamos a mamá si el videojuego nos ayuda a hacer la cena?
Y es que de una forma indirecta e implítica la sociedad actual recibe y produce mensajes totalmente sexistas. Pero lo más apabullante es que lo hace porque éste es el modo de atraer a más público, clientes, consumidores, audiencia…Es decir, porque es lo que realmente seduce.

Quizás observaciones como éstas lleven a pensar que la igualdad de géneros es un aspecto más teórico que real. Resulta obvio que la situación ha mejorado mucho desde una época reciente, en la que las mujeres apenas salían de casa y su única dedicación consentida, muchas veces por ellas mismas, era la de realizar las labores del hogar y atender a su familia.

Hoy en día, la presencia paritaria de sexos en los puestos de trabajo, incluso la división de las tareas del hogar es una meta a la que con mucho esfuerzo, concienciación y leyes se está llegando, sin negar que aún es un pequeño punto de luz al final del túnel. Pero quizás no todo sea un problema de legislación, o de falta de tratamiento por parte de las autoridades. En los últimos años se ha avanzado mucho en este terreno. La ley de igualdad o la alarma social que ahora provocan los abusos en el trabajo o la violencia de género son muestras claras de ello. Posiblemente el problema se encuentre en una especie de mentalidad interna, en una naturalización de ciertas ideas que hacen que esa desigualdad aflore de forma inconsciente.

Aprovechando la época que se aproxima, puede observarse uno de los mecanismos más claros de transmisión de ideas sexistas a las nuevas generaciones. Resulta natural, e incluso lógico, regalarles muñecas, cunas y cocinitas a las niñas; y coches, granjas y pistolas a los niños. Nadie se escandaliza por ello; pero posiblemente ahí se presente el verdadero problema. Difícilmente imaginable es un niño que el día de Reyes reciba una cocinita de regalo; o la niña a la que se le obsequie con un balón de fútbol, por ejemplo. La sociedad lo tiene tan interiorizado, que no cuestiona estos’roles’ que los más pequeños reciben en forma de regalo. Es en este preciso momento en el que comienza la distribución de papeles que unos años más tarde acabará en desigualdad.

Otro de los más claros transmisores de sexismo a la sociedad de una forma totalmente implícita e inconsciente es la televisión. A través de series, publicidad, programas… este medio de masas demuestra que son este tipo de expresiones las que más llaman la atención del espectador.

Muchas de las series más seguidas de los últimos tiempos han presentado un estereotipo claro: la madre cotilla, hortera, charlatana y malgastadora de dinero, casada con el padre exitoso, de prestigiosa profesión y que sabe orientar el camino adecuado para el núcleo familiar.

Caso similar es el de la publicidad, plagada de mujeres que anuncian detergentes, placas de cocina o pañales para bebés. Por el contrario, los hombres son los encargados de anunciar coches, refrescos o bebidas alcohólicas y, en caso de que sea la mujer la que se encargue de promocionar este tipo de productos, es imprescindible que aparezca en pantalla con poca ropa.

Mención especial merece un programa ya desaparecido de la televisión que ofrecía suculentos regalos a los telespectadores que llamaran a un número de teléfono. No era necesario responder a ninguna cuestión, simplemente realizar la llamada; y pagar el regalo con la factura de teléfono, todo sea dicho. En el espacio en cuestión, todas las azafatas que portaban los sobres de los regalos iban en ropa interior, ¿Acaso los regalos perdían valor si las chicas iban algo más vestidas?

Lo que no aclara el anuncio de las fórmulas de cocina es si las recetas que propone el videojuego han sido elaboradas por alguien con tanta instrucción culinaria como el heroico padre. Al final de la cuña publicitaria los niños lucen amplias sonrisas. Parece, al menos, que la cena tecnológica estaba apetitosa; eso o que el postre era verdaderamente suculento. Puede que la respuesta sea desvelada en la segunda parte del juego interactivo. No obstante, por mucho que avance la tecnología, madre no hay más que una.

Video promocional de “Cocina conmigo” para Nintendo DS
[youtube]http://es.youtube.com/watch?v=BZNV09mOyRE[/youtube]

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