Subcampeonas en Brasil, ignoradas en España

1
194

La selección española femenina de fútbol sala acabó el año como subcampeona del mundo tras caer derrotada en la final ante Brasil, conjunto anfitrión que ha revalidado su cetro en esta segunda edición del torneo.

 
Natalia, Anita Luján, Iturriaga e Isabel García, celebrando la plata en el Mundial
Natalia, Anita Luján, Iturriaga e Isabel García, celebrando la plata en el Mundial
Tras batir a Angola en el primer partido de clasificación, las españolas perdieron ante Brasil en la segunda jornada, teniendo que jugarse el pase a semifinales contra Venezuela. El partido pronto se les puso de cara y un abultado marcador (9-3) les dio la ansiada victoria y el correspondiente acceso a la siguiente ronda.
 
La antesala de la gran final sería contra Portugal, un encuentro nada sencillo, tal y como recuerda Natalia Flores, pívot del Atlético de Madrid Navalcarnero: “Se adelantaron rápido en el marcador y se pusieron 3-0. Remontar eso en una semifinal de un Mundial es muy complicado, pero por suerte nos hicimos con la victoria y nos clasificamos para la final”. Una final épica, donde el conjunto de Arsenio Pascual fue siempre por delante en el marcador hasta que Vanessa, a falta de 23 segundos para el pitido final, concedió a su equipo los diez minutos extra de la prórroga. Fue la propia jugadora brasileña la que dio el campeonato al combinado verde-amarelho, tras anotar el definitivo 3-4.

La mayoría de españoles se muestran orgullosos del fútbol nacional desde que, en 2008, la selección masculina ganase la Eurocopa, refrendada dos años después con el Mundial de Sudáfrica. Por desgracia, el público sólo conoce aquellos nombres que suenan diariamente en los telediarios y tertulias, o caras que aparecen a menudo en los periódicos.
 
Sin embargo, el fútbol abarca más allá de una liga (o dos, para los más fanáticos). También existe otra modalidad, como el fútbol sala, con un juego más técnico y vistoso, sin obviar que en ambas modalidades de este deporte se puede encontrar una versión femenina, con jugadoras de gran talento pero no tan conocidas y mucho menos mediatizadas.

Para más inri, la crisis económica también hace mella, pues recientemente saltó la noticia de que el Femesala Elche corría peligro de desaparecer. Un club que cuenta en su palmarés con siete ligas de División de Honor (máxima categoría de esta competición en España), cuatro Supercopas de España, dos Copas de España, una Copa Ibérica y la Copa de Naciones (Intercontinental) de Portugal en 2008. Esta dramática situación responde a la falta de presupuesto, subvenciones y patrocinadores, y no es casualidad que genere inquietud entre las componentes de la selección.

De todos modos, ellas no se rinden. “Quien algo quiere, algo le cuesta” es un lema al Flores se ha aferrado con uñas y dientes desde que empezó a chutar un balón, hace más de quince años. “Desde pequeñita mis padres me decían que podía apuntarme al deporte que quisiera, siempre y cuando llevara bien los estudios”, añade la futbolista, que supo compaginar su formación académica y las horas de entrenamiento con la disputa de una liga donde los desplazamientos se hacen en autobús horas antes de los partidos. Más tarde también aprendería a conciliar su pasión y su trabajo, ya que el profesionalismo futbolístico no está reconocido para las mujeres en España.

Aunque ya había sido internacional en multitud de ocasiones, Flores no puede describir con palabras sus últimas actuaciones con el combinado nacional, esas que le han permitido proclamarse subcampeona del mundo en Fortaleza. “Inmediatamente después de que el arbitro diera por terminado el encuentro, la sensación fue muy mala, porque perder una final es algo que no le gusta a nadie. Pero pasado un rato, empiezas a pensar que para perderla tienes que haberla jugado, y ser subcampeona del mundo es algo a valorar”, concluye.

Fotografía cedida por Natalia Flores 

1 Comentario

Dejar respuesta