Para los que sólo pegan

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No hay cosa que más tema que la violencia gratuita, y de eso en las gradas de un campo de fútbol cada día sobra más. Los cánticos, las butacas volando, las bengalas y demás parafernalia que hacen del fútbol un deporte dantesco y peyorativo (que alguien me explique cómo se puede meter una cabeza de cochinillo y una botella de JB a un estadio de primer nivel mundial). Triste.
Pero más triste es aún que se pegue en el césped, gratuitamente, a aquel que por generosidad de la naturaleza es más rápido, más listo y, por qué no, más guapo que tú. Por eso veo al Valladolid atizar a Cristiano, a los rivales darle estopa a Messi y a los demás
jugones de la bola recibiendo palos sin que nadie se pare a pensar en la diferencia de presionar y pegar. Y si seguimos aplaudiendo las patadas a los robos de balón y no se hace nada, pisotones como el de Nivaldo pueden desgraciar a cualquiera (y quedar impunes).

Por eso les dedico estos párrafos. Para que asuman que pegando no se consigue nada (que se lo pregunten a Onésimo), sólo quedar como un tuercebotas a los que se vitorea en las tascas de mala muerte. En Zorrilla fue Ronaldo, pero si la afición por la violencia sigue creciendo puede afectar a cualquiera (por no hablar de que estos que se ganan la vida jugando a lo que les gusta son ejemplo para la fauna que les ve, y eso ya son palabra mayores). Algunos le llaman envidia, yo prefiero denominarlo ignorancia.

En un mundo cada día más violento, el fútbol no es una excepción.

Brugal: Las columnas de Roberto Palomar son obligatorias. Si no, siempre te quedará el resto de basura periodística de MARCA.

Garrafón: Nuestro papel en Europa. Salvo el Barça, no tenemos a nadie más en el bombo de cuartos.

Fuentes de la imagen:
DAYLIFE (
http://www.daylife.com)

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