Palestina, Estado no miembro observador de la ONU

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El pasado jueves 29 de noviembre, tuvo lugar en Nueva York, en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, la votación entorno al reconocimiento de Palestina como “Estado no miembro observador”. Palestina buscaba el reconocimiento de su territorio y su causa entre la comunidad internacional y aunque con carácter simbólico, lo ha conseguido.

   La votación con 138 votos a favor, 41 abstenciones y 9 en contra, significa el cambio de estatus de Palestina, que pasa de ser una entidad, a ser un estado en la ONU; lo que lleva directamente a la posibilidad de Palestina de apelar a la justicia internacional y poder acceder a agencias de Naciones Unidas. La votación era el cuarto intento de las autoridades palestinas por lograr un mayor respaldo internacional desde que Naciones Unidas reconoció el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino en 1974. No solo que la palabra Estado esté implícita en la votación la hace relevante, pues el recrudecimiento de las hostilidades entre Palestina e Israel, es un factor de peso que ha llevado a muchos países a decantarse hacia Palestina. Hace poco más de una semana, debido a los constantes lanzamientos de cohetes desde la franja de Gaza (uno de los cuales cayó en Tel Aviv con víctimas civiles y otros se acercaron a Jerusalén) el gobierno israelí movilizo a 75.000 reservistas, bombardeó Gaza con un elevado número de víctimas (entre las cuales se encuentra el jefe militar de Hamas) y amenazó con una invasión terrestre similar a la Operación Plomo Fundido de 2009. Antes del alto el fuego mediado por Egipto y EEUU el pasado 21 de noviembre, las cifras rondaban 89 muertos del lado palestino y 4 del israelí, según escribía Antonio Ungar en el periódico El País.

La votación ha dividido a Europa, quien ha fracasado en el intento de pactar una posición común. Alemania declaró horas antes de la votación su cambio de posición desde el no, a la abstención; España tras divisiones internas confirmó el voto a favor junto con Francia, Dinamarca, Luxemburgo, Irlanda e Italia. Reino Unido precisaba una serie de condiciones para su voto y finalmente se decantó por la abstención. Los nueve países que votaron en contra son Estados Unidos, Israel, Canadá, República Checa, Panamá, Palau, Micronesia, Nauru, y las islas Marshall. Es importante destacar que la posición a favor supone el inicio de las relaciones bilaterales con Palestina, situación sin precedentes para países como Italia o España. Por otra parte, supone enfrentarse a importante aliado: EEUU quien ha amenazado con retirar la financiación a varias agencias de la ONU y mantiene congelada una ayuda de 154 millones de euros a la Autoridad Palestina.

El reconocimiento de Palestina como Estado no miembro observador, ha provocado el júbilo en Ramallah y en Egipto, que consideran la resolución un paso hacia la estabilidad. Mientras tanto el embajador de Israel en la ONU declaraba tras la intervención de Mahmud Abbas que no reconoce esta apelación pues, dice, ha sido presentada de forma unilateral, a lo que Abbas le ha contestado que Palestina no trata de aumentar la confrontación sino por el contrario, conseguir “un certificado de nacimiento” del estado Palestino y un avance hacia la paz que desesperadamente necesita. En Gaza, la resolución se ha acogido de manera escéptica, con entusiasmo, pero con escasa convicción de que esta decisión vaya a dar un giro inmediato a la situación de la franja.

Pese a las adversidades que esta votación ha tenido que sortear, y pese a la posición de EEUU que hizo “un llamamiento urgente a las dos partes para que eviten acciones que, de alguna manera, pudieran dificultar la reanudación de negociaciones” finalmente Palestina es un estado observador de Naciones Unidas. No pasa a ser un miembro de pleno derecho, pues es un paso que corresponde al Consejo de Seguridad, ni tiene consecuencias inmediatas en cuanto a la creación efectiva de un Estado, pero ahora Palestina podrá acudir a la Corte Penal Internacional (CPI) o al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya para denunciar los presuntos genocidios, crímenes de guerra o contra la humanidad cometidos por autoridades israelíes desde 2002 y así ahondar en la conciencia de la comunidad internacional para que se movilice y ayude a solucionar un conflicto que no cesa sino que se agrava y se cobra la vida de civiles, quienes no participan en confrontaciones políticas, económicas ni territoriales, y que solo desean que les sea concedido, como a todo ser humano, el derecho a tener un territorio donde vivir y poder hacerlo en paz.

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