¿Otra historia de terror a la americana?

0
130

Casas encantadas, fantasmas, asilos plagados de dementes, posesiones demoníacas, extraterrestres curiosos, brujas o zombis son algunos de los “caramelos” que nos encontraremos en esta serie de brillante factura y mejor acabado.

 Hola a todos y bienvenidos a nuestra sección de televisión. Soy Dani y me gusta el morbo. Mucho, lo reconozco. También el terror, me apasiona. Por eso me llamaron seriamente la atención los teasers promocionales de una serie que nació muerta hace ya dos añitos: American Horror Story. Eran retorcidos, insanos, como salidos de la mente maquiavélica de un guionista de realities de Telecinco, solo que en plan bien. Buscad por Youtube, malditos, buscad.

imagen1Decidí darle un tiento al piloto de la primera temporada, a pesar de lo trillado del tema de las casas con “fantasmas”, y me gustó mucho, lo he de reconocer. Especialmente los flashbacks, de distintas décadas del siglo XX y en casi todos los capítulos, necesarios para contar la historia de los antiguos moradores de la mansión, que tendría trascendencia en la trama posterior. Ya en los primeros capítulos me quedaron claras ciertas bazas con las que jugaba, a su favor, la serie: American H.S. rezumaba cierto toque decadente, combinado con una factura actual y muy perfeccionada (planos cuidados, acertados efectos especiales, excelente fotografía…), lo que marcaba su sello personal. Asimismo, se veía que pretendía ahondar desde un enfoque distinto en ese pozo de sombras que es el subconsciente colectivo de los miedos, especialmente de la sociedad americana, idea que se confirmó tras la segunda y la tercera temporadas.

Y es que uno de los pequeños detalles que he pasado, a propósito, por alto es que sus temporadas son inconexas. Sí, ninguna prosigue la trama de la anterior, son independientes las unas de las otras, lo que aumenta su especialidad y su atractivo (y acabó por enamorarme). Son los mismos actores los que van interpretando distintos papeles en cada temporada, actores en su mayoría poco conocidos por el público general, pero que dan la talla y salen al paso, en ocasiones de modo triunfal, como Sarah Paulson en la segunda temporada.

Como he dicho antes, la primera entrega nos situaba en la actualidad, en una casa encantada de Los Ángeles; la segunda, a mediados de siglo en la Institución Mental de Briarcliff, por decirlo finamente…; y la tercera en el Nueva Orleans de hoy, epicentro de una lucha de brujas de distintos bandos o aquelarres. El más importante de ellos, el comandado por Fiona Goode, al que da vida la actriz Jessica Lange, cuya actuación constituye uno de los pilares más trascendentales de la serie (aquellos que ya la hayáis visionado, estaréis asintiendo), y que yo resumiré en una sola palabra: imprescindible. No obstante, la intérprete ya ha asegurado que, tras rodar la cuarta temporada, que ya está firmada, se apartará del proyecto. Otra gran incorporación de la cual podemos disfrutar en esta última entrega es la de Kathy Bates; sí, la enfermera y ávida lectora de la película Misery… Curar, no cura, pero sigue torturando (¡y de qué modo). No diré más.

He comenzado este artículo hablando de miedo y morbo. Sí, lo sé, estáis deseando que os diga si realmente la serie da canguelo o cosita al espectador. La respuesta es sí, no pasa desapercibida, lo garantizo. Tiene infinidad de momentos, gores, escalofríos, escenas de sexualidad brutal, de angustioso asco, de fantasías prohibidas… y, ¿por qué no decirlo?, sus buenos giros argumentales, que en más de una ocasión nos han dejado con la boca abierta. Se me vienen tantas imágenes a la cabeza ahora mismo, que me entra el mono. Os dejo por esta semana y me pongo a ver el capítulo de turno. Saludos, huelleros.

PD: mi reflexión final de telespectador hoy es: “¡En qué estabas pensando, Lana Banana!”

 

Fotografía propiedad de Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/American_Horror_Story).

Dejar respuesta