Oscilando entre lo posible y lo imposible en ‘La duquesa ciervo’

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Galaxia Gutenberg publica la última novela de Andrés Ibáñez, en la cual, se narra un mundo de fantasía donde la magia, la guerra y la fe son los pilares sobre los que se sustenta el mundo. La duquesa ciervo cuenta la historia de vidas que oscilan entre lo posible y lo imposible. Un viaje en el que las personas rozan, alcanzan la felicidad o una quimera que no podrán olvidar.

Un mundo medieval en guerra será el hábitat de los protagonistas de la novela. Todos ellos sufren las consecuencias de un mundo fanático, con miedo a lo desconocido, que no escucha y que se han olvidado de lo que fue el ser humano en su origen. Sin embargo, siempre hay esperanza y hombres que son capaces de escuchar el silencio y atesorar bondad. Las aventuras de Hjalmar será la historia central de la obra. Un joven aprendiz de mago que, como el adolescente que es, ama de manera desmesurada y tortuosa. Desde su llegada al reino de Urbán tendrá que esforzarse para conseguir sus sueños de infancia, pero Oden tendrá otros planes. ¿Podrá cumplir con las expectativas de sus dioses?

Así pues, estamos ante una historia medieval con altos tintes de fantasía; la cual se presenta con una narrativa fragmentada en cortos capítulos construidos con diferentes narradores, fluctuando entre la primera y la tercera persona. Con ello consigue que vislumbremos pequeños flashes de la sociedad —”pequeños” puesto que es un mundo muy rico, lleno de diferentes culturas, miles de historias y una gran guerra—, de historias de unos personajes que siguen su destino, aunque muchos de ellos se equivoquen al elegir el camino, parafraseando al archimago, puesto que existe el libre albedrío. Todo ello está aderezado con unas descripciones detalladas y minuciosas que hacen que el tiempo de la obra se dilate y se contraiga ateniendo a la temporalidad subjetiva de la persona que vive el momento.

Esta novela recuerda a las leyendas artúricas, a Tristán e Isolda o a Loba de Verónica Murguía. Esto no es de extrañar conociendo cómo le surgió la idea de la novela al autor: “surge sobre todo de un lugar y de un libro. El lugar es Inglaterra, más concretamente el círculo de piedras druícas de Avebury. […] Surge también de una lectura: Loba, de Verónica Murguía”. En Inglaterra será donde le cuenten a Andrés la historia de Hjarmar y, de la lectura, brota la necesidad de “escribir”, como el propio autor afirma, la historia. Por lo tanto, estamos ante un texto con un alto grado de intertextualidad, que se puede convertir en un juego entre el autor y un receptor que se encuentra ante numerosas referencias de distintas obras.

¿Seríais capaces de emprender un viaje hacia lo inesperado lleno de magia? Los personajes se enfrentarán a decisiones difíciles en un mundo un tanto incierto, sometido al fanatismo y al miedo. La duquesa ciervo es una novela que trae el aire del círculo druíco y la historia de un joven enamorado, ¿preparados para seguir la corriente?

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