Orgullo de campeones en el Caja Madrid

0
217

“Los partidos entre Inter, ElPozo y Barcelona son los más interesantes para el aficionado”, comentaba el MVP Fernandao a los micrófonos de Marca TV con el esfuerzo aún visible en su rostro a los pocos segundos de terminar el Inter – Barcelona; y tiene razón el internacional español de origen brasileño. Muchos rivales son capaces de atraer al aficionado al fútbol sala a los pabellones, pero en Alcalá de Henares tan solo ElPozo y el Barça lo han conseguido en las últimas temporadas, en algunos casos con problemas de overbooking

El partido estrella de la jornada 8 no defraudó a nadie, a pesar de las dudas que pudiera despertar la fase de aclimatación que está viviendo la Máquina Verde a su nuevo entrenador, Chema Jiménez. Ningún factor externo tiene influencia alguna en el parqué cuando se enfrentan dos de los equipos más grandes no solo de España, sino del mundo entero. Ambos salieron desde el principio a ganar, cada uno con sus respectivas armas. Con el Barcelona empieza a producirse el mismo fenómeno en cada partido, da igual la sección en la que se desarrolle el partido: su banquillo está plagado de estrellas. En esta ocasión no empezaron de inicio jugadores -perdón, jugones– como Torras, Wilde o Lozano. Tres cuartos de lo mismo pasaba en el banquillo local, con la ausencia de Luis Amado como principal novedad, aunque Juanjo se encargó de explicárselo a todo el mundo con su buen trabajo blocando los arreones culés.

La apuesta de Chema Jiménez tenía dos caras muy diferentes entre sí. Para empezar optó por uno de los equipos más veteranos y defensivos que podía ofrecer, con Ortiz, Betao, Schumi y Álvaro. Poco a poco, según los veteranos iban asentando el partido y llevándolo a una fase bastante más calmada, fue dando protagonismo a los jóvenes, a ese grupo de jugadores livianos que están llamados a revolucionar el destino de Inter Movistar: Hugo, Batería, Pola, etc. Fue Batería, el joven jugador brasileño, el encargado de comenzar a crear zozobra entre los barcelonistas, que también contaban con una defensa muy bien puesta, con la intención de que Cristian no tuviese excesivo trabajo.

Con dos equipos tan bien situados sobre la pista, tuvo que ser un error del veterano Rodríguez el que facilitara el gol a Rafael, que presionó un balón con fe y en cuanto lo tuvo en sus botas no tardó ni media décima en reventarlo para poner por delante al Inter. El Barça supo encontrar la forma de no echar por tierra todo lo conseguido defensivamente, y al principio de la segunda parte igualó por medio de Torras, su buque insignia, un jugador que se marchó por la puerta equivocada de Inter Movistar, aunque sigue manteniendo el cariño de la afición madrileña.

Fue entonces, con toda la segunda parte por disputarse cuando se vio lo mejor de ambos conjuntos: calidad, fantasía, derroche físico… Cristian y Juanjo se ganaban sus salarios a destajo, conteniendo con lo más selecto de su repertorio los ataques envenenados de los atacantes, demostrando que la portería española es, con mucho, la mejor del mundo (ellos dos junto a Luis Amado son los mejores del panorama internacional hoy por hoy).

Solo el cronómetro quería que el partido terminara; y mientras los dos equipos buscaban el gol que les diera la gloria mucho antes que los tres puntos, se llegó a cero; con diez guerreros del fútbol sala bajando la cabeza al suelo durante un segundo, presas de la decepción de no haber conseguido el objetivo primordial; antes de saludar a sus rivales y amigos para volver a citarse en la segunda vuelta. Mientras, más de 5.000 espectadores aplaudían uno de los mayores espectáculos deportivos que este país puede ofrecer.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
Retransmisión MarcaTV

Fuente de las imágenes:
Rubén de Pedro / LNFS 

Dejar respuesta