Olivia Ruiz: La chica chocolate

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Procedente de la región francesa de Languedoc Roussillon, llega Olivia Ruiz, una peculiar cantante que dará que hablar dentro de poco. Dado el éxito cosechado en Francia se la está comparando con Carla Bruni por su belleza y maneras para convertirse estrella. Sin embargo lo de esta chica va más allá y es algo más serio.
El Disco
La chica chocolate es la presentación en nuestro país de la francesa Olivia Ruiz. La cantante, que saltó a la fama después de haber pasado por la versión gala de Operación Triunfo (Star Academy), con sólo dos discos en el país vecino, ha revolucionado todo el panorama musical siguiendo un estilo fresco y muy personal.

Esto gracias, entre otras cosas, a la multitud de influencias de las que bebe: desde el flamenco por su ascendencia española, al swing, al rock o al folk sin ningún tipo de complejos. Despegándose, de esta forma, del camino más fácil y comercial para concebir una personalidad propia.

Pues bien, tras J‘aime pas l’amour, La Femme Chocolat (más de un millón de copias vendidas) y el directo Chocolat Show, la joven artista cruza los Pirineos con La Chica Chocolate, que recoge temas de sus dos discos de estudio anteriores. En el disco se desenvuelve en francés, inglés y español con enorme naturalidad.

El LP, que se compone de 15 canciones, seis de las cuales están grabadas en nuestro idioma, cuenta con la colaboración especial de Julieta Venegas en una de ellas: “Las migas de mi corazón”. Además, todas sus letras están aderezadas con un toque de ironía que les sienta muy bien.

Bien acompañada, se atreve incluso a componer algunos de los temas del disco para demostrar que lo suyo no es sólo cantar.

Discurriendo a través de una base de pop y varieté francesa, Olivia Ruiz toca variedad de estilos para contarnos pequeñas historias sobre sí misma y la vida en general. La diversidad no está sólo presente en los estilos e idiomas de los que se nutre el disco, sino también en los instrumentos: tales como guitarras, saxos o acordeones que le dan una mayor riqueza.

Estamos ante un LP con un carácter muy personal que sorprende, haciendo las delicias de los más exigentes y los consumistas sin criterio. La femme chocolat viene para quedarse.

El directo
Tras un anecdótico paso por Santander en 2007, Olivia Ruiz por fin ha decidido dejarse caer por estos lares para promocionar La chica chocolate. Las ciudades elegidas para la presentación en directo han sido Barcelona y Madrid con una acogida mejor de la esperada.

En Madrid, ante un reducido público, la joven artista y su banda se lanzaron a conquistar los oídos de los presentes. Para hacer frente a la dificultad de conectar con los espectadores españoles cantando en francés, Olivia desplegó toda su simpatía a base de bromear y hacer guiños a los presentes con un perfecto español.

La cantante gala pronto se metió al público en el bolsillo gracias a sus desenfadadas melodías y su empeño en hacer partícipe a este charlando con él entre canción y canción. Los asistentes a su vez respondieron con aplausos y piropos varios durante todo el concierto.

Este ambiente intimista se vio reflejado en mayor medida cuando Olivia se propuso cantar a capella “My heart belongs to daddy”, que dejo al público rendido a sus pies.

Durante la más bien escasa hora y cuarto que duró el recital de la francesa, dio tiempo para desmelenarse con temas como “Goûtez moi”  o “Quijote”, reírse con otros como “Terapia de grupo”, o disfrutar de momentos más personales con “Las migas de mi corazón”.

Con un sonido afincado en la tradición francesa, la banda no se relajaba y tan pronto pasaba a un ritmo más rockero como a un pop más convencional (pero con un acordeón de por medio) para dejar su impronta en el escenario.

Olivia Ruiz es todo un espectáculo en directo: derrocha simpatía, buenas canciones, un sonido propio y mucha diversión para todo el mundo.

Fuentes de las imágenes:
Daniel Lobato
http://www.olivia-ruiz.com/

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