Óliver Pérez Latorre: “El videojuego puede y debe ser estudiado como una obra comunicativa”

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El filósofo holandés Johan Huizinga afirmaba en 1938 que “todo juego significa algo”, y así lo corrobora el profesor de la Universidad Pompeu Fabra Óliver Pérez Latorre en su libro El lenguaje viodeolúdico. Análisis de la significación del videojuego, un texto en el que el autor rompe con el análisis unívoco de los videojuegos como objetos tecnológicos y abre su estudio a una perspectiva cultural más amplia, porque, según explica el propio investigador, “el videojuego puede y debe ser estudiado como una obra comunicativa”. 

Óliver Pérez Latorre

Con un lenguaje a medio camino entre lo divulgativo y lo académico –el texto es el resultado de una tesis doctoral-, el escritor aborda en El lenguaje viodeolúdico (Laertes) el estudio de juegos tan populares como Los Sims, Grand Theft Auto, Half Life, Ico o Shadows of the Colossus, todos ellos desde una metodología que integra aspectos de la Ludología, la Semiótica, la Narratología y la Psicología Cognitiva. Con esta herramienta de estudio, Pérez Latorre intenta demostrar que detrás de todo videojuego, incluidos los más comerciales, existe “un discurso, una determinada visión del mundo, un cierto punto de vista sobre qué es la victoria y qué es la derrota, y cómo se llega a cada una de ellas”. 

“Lo que se propone en el libro es un análisis sobre la transmisión de significado de los videojuegos en tres perspectivas a integrar (la lúdica, la narrativa y la enunciativa), y que tratadas juntas sobre un mismo caso pueden lograr un análisis con mayor profundidad sobre la transmisión de significados de esa obra en particular”, explica el investigador a La Huella Digital. 

En este sentido, la estructura lúdica tiene que ver con las reglas de juego, con la “jugabilidad”, con la experiencia y la dinámica de las partidas, y con el equilibrio entre los diferentes caminos posibles para conseguir la victoria. En el substrato de estas reglas “se puede indentificar cómo se transmiten valores”, asegura Pérez Latorre. 

“Luego hay una segunda dimensión en la composición del juego que es la narrativa, que tiene que ver con un análisis de la trama, del mundo que se representa en los videojuegos”, añade el autor. La tercera dimensión corresponde a lo enunciativo, donde se analiza las relaciones entre la figura del diseñador implicito y el jugador, es decir, cómo los diseñadores asisten al jugador en el aprendizaje, dan pistas, orientan y cómo esto deriva en una relación comunicativa simbólica. 

Portada del libro "El lenguaje videolúdico"

Con este análisis tridimensional el lector adquiere las herramientas necesarias para aprender a leer el contenido discursivo de los juegos, a la vez que le permite “descodificar” en toda su extensión el mensaje que se le intenta transmitir. De hecho, como recuerda Pérez Latorre, “no conviene olvidar que las obras de la cultura de masas poseen un papel fundamental en la forma en la que desde niño se construyen los sistemas de valores y se otorga sentido a la vida. De allí la importancia del estudio de las significación de los videojuegos”. 

Una de las lecturas que se abordan en el libro es la de Los Sims, uno de los juegos más vendidos de la historia con más de cien millones de copias como saga. Este videojuego, de gran éxito entre los niños y características un tanto inocentes, promueve un determinado discurso sobre la vida cotidiana, marcado, subraya el autor, “por la idealización del consumismo”. 

“Algo especialmente interesante del potencial expresivo de Los Sims es que tiene un discurso en dos direcciones simultáneas: por un lado se representa la sociedad de consumo a través de un modelo de jugabilidad cercano al juego de la ‘casita de muñecas’, con la dulcificación que esto supone del consumismo. Por otro lado, se representa el desarrollo de relaciones interpersonales a través de una jugabilidad estratégica de tono económico, donde este tipo de relaciones se cuantifican hasta el detalle y el jugador se ve intentando optimizar constantemente el tiempo y dinero invertido en las relaciones humanas”, detalla el especialista en comunicación. 

En definitiva, y como nos alerta Pérez Latorre, “hace tiempo que los psicólogos cognitivos nos han demostrado que una gran parte de la información que procesan nuestras mentes en cualquier contexto, una gran parte de la transmisión de significado, ocurre a nivel inconsciente, y yo creo que los videojuegos al ser un producto con el que nos relacionamos de manera directa como un medio de entretenimiento, lo que hacen es canalizar muchos de esos valores por canales más bien implícitos. Eso es lo que ocurre”.

 Fotos cedidas por Editorial Laertes

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