Ojos que no ven, periódicos que no sienten

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A pesar de ver la tinta, aun fresca, sobre las hojas recién salidas de la rotativa ni Canarias7 ni La Provincia, los dos grandes diarios del archipiélago canario, se dieron cuenta de lo que iban a enviar al quiosco. Miles de lectores amanecían el 10 de julio para ver confirmada la siguiente idea: en algunas conciencias el dinero pesa más que la dignidad.

¿Cómo verías un crucero desde la playa si estuviera a 30km? No lo verías

Repsol y la prensaAsí leía la parte superior de la página 9 del diario Canarias7 en lo que resultaría ser una hoja impar comprada por la empresa española Repsol y dedicada íntegramente a su publicidad. La fotografía de una playa de agua cristalina, testimonio de la belleza de un archipiélago cuyo pueblo lleva años intentando frenar el plan de la multinacional de realizar prospecciones, fue la escogida para acompañar el mensaje. Sobre esa imagen, en letras oscuras sobre la arena, cerraban su argumento: “El barco de investigación estará más lejos todavía, a 50km de la costa”.

Por el módico precio de 3.352 euros (cifra extraída de su listado vigente de tarifas publicitarias) Canarias7 aceptaba publicar el argumento superficial de Repsol, diseñado para insultar de manera directa a los canarios y sus motivos para oponerse a sus planes. “No lo verás”, aseguran, cuando el grito más recurrente en cada marcha es en defensa del medio ambiente y el ecosistema del archipiélago, no su estética vista cómodamente desde una hamaca.

Ojos que no ven y multinacional que no sentiría ni padecería la catástrofe en caso de producirse un vertido de petróleo sobre las costas del archipiélago. Situados en esa esfera lejana y contando con el apoyo gubernamental lo único que frena a la empresa es la opinión pública. La opinión de unos ciudadanos que, no viéndose representados por las decisiones políticas (el Tribunal Supremo avaló las prospecciones a finales de junio), se han lanzado incontables veces a las calles para defender sus valores y que ahora, lamentablemente, tampoco se sienten representados por sus periódicos convertidos en voceros del “enemigo”.

Los medios de comunicación han permitido que Repsol contamine sus contenidos y sus páginas, casi a modo de premonición, por una cifra que quizás les salve de la quiebra económica pero no de la pérdida de credibilidad y de respeto por parte de sus lectores. Ante el refrán “ojos que no ven, corazón que no siente” que pretende vender Repsol lo correcto sería responder con otro de mayor reflexión: “más vale prevenir que curar”. Y es que, al igual que aquellas letras oscuras sobre la arena dorada, cuando el petróleo nos alcance ya no habrán ni kilómetros ni distancia que importen.

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