Obama, un año después

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Barack Obama ha cumplido su primer año como presidente de Estados Unidos. En él se habían depositado las esperanzas del cambio, necesario en el difícil rumbo que estaban tomando las políticas del país. Y en parte, así ha sido. Tras el acto hipnótico mundial vivido con la proclamación del primer presidente negro de Estados Unidos, Obama se enfrentaba al hecho de verse presidente. Ya no le servía toda la industria simbólica que había trabajado para llevarle a la Casa Blanca. Era, como él mismo dijo, el tiempo del cambio.
El nuevo presidente ha tenido millones de ojos observando cada paso que daba, cada promesa cumplida, cada obstáculo que debía superar. Las expectativas estaban por las nubes, y precisamente eso hace que el juicio haya sido meticuloso. Como muestra el “
Obámetro”, una iniciativa de Politifact.com que sigue todas las promesas hechas por Obama durante su campaña. A cada una se le otorga una calificación: cumplida, modificada, rota, congelada, en elaboración o desactivada. En este análisis se puede observar que gran parte del trabajo está por hacer. Pero es sin duda, en las cuestiones más ideológicas y sangrantes donde se ha evaluado con más fuerza el “yes we can” de Obama.

Uno de esos temas era la promesa de cerrar el centro de detención de Guantánamo, ideado por George W. Bush para presos de Al Qaeda. Da muestra de la importancia que supone, el hecho de que Obama fijara el plazo de un año para cerrar la cárcel a los dos días de mandato. Pero no era tan fácil. Primero había que relocalizar a todos los presos (dos vendrán a España), y luego había que plantearse dónde juzgarlos y luego qué hacer con ellos. Poco a poco, Obama va encontrando el camino para cumplirlo y, a finales de Octubre, se aprobó que los presos puedan ser trasladados a Estados Unidos para enfrentarse a la justicia.

Era un reto difícil no ya sólo por dirigir un país como Estados Unidos, sino por la responsabilidad que ello supone en el resto del mundo. Acostumbrados al unilateralismo de la doctrina Bush, Obama se presentaba con un aura de salvador, muy poco merecida, si atendemos a una comparación simplemente formal con su predecesor. Muchos son los países que escuchan atentamente al presidente de Estados Unidos.

Cuba es uno de ellos. El embargo comercial que sufre por parte del gobierno norteamericano dura ya 47 años. Este ha sido condenado en multitud de ocasiones por distintos organismos, entre ellos la ONU, que el pasado 28 de Octubre lo rechazó por abrumadora mayoría. Obama en su programa prometió dar un impulso a las negociaciones con el país vecino, pero las diferencias con Raúl Castro siguen siendo a día de hoy, muy grandes. Estados Unidos pide avances en los derechos humanos, y Cuba los culpa de ser los principales causantes de sus mayores problemas económicos.

Muchos son los frentes abiertos por Estados Unidos: América Latina, Afganistán, Irak, y la eterna mediación en el conflicto de Oriente Medio, entre otros. Obama prometió reforzar Afganistán y retirar parte del contingente que tenía desplegado en Irak. Claro cambio de rumbo en contra de la guerra ilegal. Irak aun así sigue siendo un problema espinoso en la agenda del presidente. Retirar forzosa e inmediatamente sus tropas del lugar, hacen recordar fracasos pasados en la historia de Estados Unidos, y es uno de los enemigos contra quien se lucha.

El progreso que permite un año en Afganistán ha sido correcto, ha redoblado sus esfuerzos y ha pedido lo mismo entre sus aliados. Pero las dudas de Europa sobre el porqué de la operación, siguen alimentando el clima de indecisión y de falta de planes de futuro en el conflicto. La política a seguir sigue siendo un interrogante.

Obama ha tenido un corto año para picotear entre todo el menú de asuntos que asumió con la presidencia. Todavía queda mucho camino por recorrer y parece que los problemas ya empiezan a cuestionarlo. El 70 por ciento de popularidad que tenía cuando asumió la presidencia, se ha rebajado hasta alrededor del 55 por ciento. Muchas reformas e importantes quedan por hacer, como la reforma sanitaria, uno de los puntos donde Obama se juega su liderato y que hasta el momento, ha salvado con muchas dificultades los pocos avances que ha dado.

Aun lo poco o mucho que se haya hecho, considerable es lo que queda por hacer. Barack Obama ha sentado las bases en este primer año. Todavía son tres los años que restan para las próximas elecciones, pero si un presidente de Estados Unidos con al menos dos guerras visiblemente abiertas, es capaz de ganar el premio Nobel de la paz, ¿Qué más podemos esperar?

Fuentes del texto:
El País. www.elpais.com
El Mundo.
www.elmundo.es
El Ala Oeste.
http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/elalaoeste/index.html
Fuentes de las imágenes:
http://www.politifact.com/truth-o-meter/promises/
http://yadbeyad.files.wordpress.com/2009/09/obama-front.jpg

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