Obama cultiva relaciones con su “patio trasero”

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El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha realizado una gira de tres días por México y Costa Rica con el objetivo de afianzar la colaboración en asuntos vitales para su país que pasan por Centroamérica, como lo son la lucha contra el narcotráfico, la inmigración irregular o el comercio.

Barack Obama y Enrique Peña Nieto. Foto cedida por Wikimedia CommonsDe modo más o menos despectivo, en algunos círculos de la sociedad estadounidense se conoce a los países al sur de Estados Unidos como “el patio trasero de América”, un “patio” del que sin embargo necesitan la colaboración para llevar a cabo políticas conjuntas en objetivos comunes y un “patio” que progresivamente ha mejorado su bienestar de tal manera que no tenga por qué mirar acomplejado al gran gigante americano. “Es muy importante que nuestra relación no esté condicionada sólo por las drogas” ha proclamado Obama, consciente de la importancia de las actuaciones que lleven a cabo sus más inmediatos vecinos del sur.

El mandatario norteamericano inició su gira el jueves 2 de mayo en México, en la que era su primera visita al país azteca desde que el presidente Enrique Peña Nieto llegara al poder.

Estados Unidos y México comparten más de 3.000 kilómetros de frontera y una agenda prioritaria en la que la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de armas y la inmigración irregular son los temas principales. Sin embargo además de estos temas, Peña Nieto y Obama constataron la marcha del Tratado de Libre Comercio, en el que México, a medida que crecen sus capacidades, va ganando mayor peso. También acordaron incrementar los intercambios estudiantiles, lo cual da una idea de cómo la relación entre uno y otro país va evolucionándose y ampliándose.

Obama animó a los mexicanos a seguir por la senda del crecimiento y del bienestar: “Ustedes son los hombres y mujeres que impulsarán esta nación, como México asume su justo lugar en el mundo (…) Ustedes son el sueño. Este es su momento”, arengó haciendo gala de su indudable retórica.

Tras el paso por el país azteca, el presidente estadounidense puso rumbo a Costa Rica, un país más pequeño y con menor potencial que México pero que desde hace mucho tiempo ha sido una referencia de bienestar para con el resto de pequeños países centroamericanos y que también tiene vínculos especiales con Washington –Costa Rica es un país sin militares desde 1948 pero que implícitamente cuenta con el apoyo del Ejército de los Estados Unidos-.

Allí, con una agenda de temas similares a los repasados en México, Obama se reunió con la presidenta del país, Laura Chinchilla, a quien prestó su apoyo ante las aspiraciones costarricenses de ingresar en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). También mantuvo una cena en San José de Costa Rica con presidentes centroamericanos más el de República Dominicana y al día siguiente celebró un foro con 170 empresarios de la región antes de partir de vuelta a Washington con la misión de estrechar y fortalecer lazos cumplida.

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