Nuevos datos acaban con el intento de limpieza de imagen de HSBC

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La aparición de trabajadores de la entidad en la lista, entre ellos su consejero delegado, así como el descubrimiento de clientes escondidos tras sus iniciales ha intensificado las acusaciones hacia el gigante bancario de origen británico. Su negación a pagar la fianza impuesta por Francia no ha ayudado.

Stuart Gulliver. Extraída de Wikiedpa. Creative Commons

La actuación de HSBC en los últimos años ha quedado en entredicho. La publicación de los documentos extraídos por su ex empleado deterioró su imagen. La presencia de uno de sus consejeros delegados en la lista no ha ayudado a mejorarla. Su nombre: Stuart Gulliver. El mismo que prometió “limpiar de impurezas” el HSBC una vez que el escándalo de la filial suiza se hizo público.

Gulliver era propietario de dos cuentas bancarias en el banco. La primera de ellas, a nombre de la compañía panameña Worcaster Acciones, contenía 6,7 millones de euros en 2007. Ese mismo año cerraba una segunda vinculada a la Fundación Worcaster. Sin embargo, HSBC no tardó en salir a aclarar la situación de su consejero. La entidad confirmó mediante un comunicado la existencia de dichas cuentas. Ahora bien, afirmó que Gulliver paga todos sus impuestos. Tanto en Hong Kong, donde tiene establecido su domicilio fiscal, como en Reino Unido, país en el que reside.

Pero este no es el único dato que se ha descubierto recientemente. Un pequeño grupo de clientes de HSBC ha logrado mantener su anonimato hasta ahora. Concretamente 130. El motivo es simple. Su identidad nunca fue introducida en el sistema informático del banco. En su lugar, los nombres estaban escritos únicamente en hojas de papel. Unas hojas que, a su vez, estaban bien protegidas dentro de una caja fuerte. Así, en los archivos adquiridos por Le Monde y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación solo aparecían sus iniciales.

De esta forma, los investigadores se encontraron, por ejemplo, con el “Sr. AS”. El abogado suizo Marc Bonnat, relacionado con la entidad bancaria, fue preguntado sobre el asunto. Sin embargo, Bonnet no recordaba ningún cliente con dichas iniciales. Además, aseguró que “en contra de lo que el hombre común cree”, ningún nombre “estaba en el anonimato”. Aclaró que las cuentas bajo el “modelo A” son legales. Y puntualizó: “El término simplemente significa que, en vez de ser accesible a todos, la identidad del propietario de la cuenta solo en conocida por unos pocos”. Un acceso restringido que el banco aplicaba en función de la “naturaleza sensible de la identidad del cliente”. Era el caso de personas “políticamente expuestas”.

La llegada al banco de Alexandre Zeller, entrenado en el Credit Suisse, supuso un cierto cambio. Tras asumir la Dirección General en 2008, terminó con una práctica que consideraba “insostenible”. El sistema informático empezó a completarse con los nombres hasta ahora “restringidos”. Para entonces, no obstante, Hervé Falciani ya había tomado los datos.

Los intentos de HSBC por limpiar su imagen no han cesado desde la publicación de los archivos. Si bien llegaron a reconocer que su filial en el país alpino había abierto cuentas a evasores, trataron de justificarse. Primero, afirmaron que en “los estándares de buen comportamiento eran netamente más bajos que los de hoy”. Más tarde, pasarían a asegurar que los archivos compartidos por Falciani no eran fiables. “En 2009 tuvimos acceso a una muestra de sietes líneas y estaba plagada de errores”, insistieron desde la sede en Suiza.

En 2008, Hervé Falciani copió una colección de archivos llena de nombres. Pero, según HSBC, estos no pertenecían exclusivamente a clientes directos del banco. En los documentos originales se incluían los consultores, abogados y especialistas en impuestos asociados a algunas de las cuentas. Esto es, personas que no eran propietarias de los activos, simplemente los gestionaban. Algo especialmente frecuente en el caso de grandes patrimonios. Sin embargo, esta explicación no convenció a las autoridades, que la vieron demasiado conveniente. De repente, quedaba justificada la presencia en la lista de 1.293 empleados de la entidad. Todos ellos al frente de cuentas que, en ocasiones, superaban los 500 millones de euros.

Mapa de la cantidad de cuentas en HSBC por países. Extraída de Wikipedia. Creative CommonsAhora bien, si es cierto que no todos los clientes eran evasores. El músico británico David Bowie está relacionado con dos cuentas con casi tres millones de euros. No obstante, según The Guardian, reside legalmente en Suiza desde 1976. La situación se repite en el caso de los pilotos de Fórmula 1 Michael Schumacher y Fernando Alonso. El primero está vinculado a una cuenta de más de 600.000 euros. El segundo llegó a tener a tener 32 millones de euros. Ambos eran residentes suizos.

La investigación ha seguido adelante. En abril 2015, HSBC anunciaba mediante un comunicado que estaba siendo procesado en Francia. Los cargos: blanqueo agravado, fraude fiscal y tratos ilegales con clientes franceses. Según la decisión judicial, el gigante bancario tenía que pagar una fianza de 1.100 millones de dólares. Sin embargo, HSBC apeló la sentencia. A día de hoy, el juicio no ha terminado. Lo mismo ocurre en Bélgica, país que ha acusado al banco de cargos similares a los que le imputan las autoridades francesas.

Mientras los diferentes procesos penales contra HSBC siguen en curso, la realidad suiza cambia. Desde 2009 el país alpino ha ido renunciado de forma paulatina al secreto bancario. Ese año, los miembros del G-20 pedían a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos una lista con los “paraísos fiscales no cooperativos”. Suiza apareció en ella durante cinco meses. Solo desapareció tras firmar diferentes tratados fiscales que respaldaban el intercambio automático de información bancaria. Aunque no con todos los países. La situación puede cambiar en 2018. En esa fecha se prevé la puesta en marcha de un convenio sobre la lucha contra la evasión fiscal. Las negociaciones entre la Unión Europea y Suiza al respecto finalizaron con éxito el pasado marzo en un “acto simbólico”. Ahora todo depende del rumbo de las conversaciones con Andorra, San Marino, Mónaco y Liechtenstein.

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