Nuevo aparcamiento: un nuevo mundo para dos familias ecuatorianas

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A las 11:05 horas del jueves día 20 de Septiembre, entraba en el modulo D del aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Barajas el primer vehículo que estaciona en esas instalaciones desde el pasado 30 de Diciembre, fecha en la que explotó una furgoneta colocada por la banda terrorista ETA que acabó con la vida de dos ciudadanos ecuatorianos.

Ese mismo jueves, la mayoría de los titulares en prensa y cabeceras televisivas lo anunciaban con frases como: “Todo sigue igual”, o  “Vuelta a la normalidad”

Quizá para las personas que trabajan en el aeropuerto o que inician su vuelo por motivos lúdicos o laborables, y además pueden permitirse dejar su coche en este aparcamiento, con previo pago por supuesto, el atentado  no ha supuesto más que una corta espera para conseguir estacionar de nuevo allí su coche, nueve meses exactamente ha sido el tiempo que han durado las obras.

Sin embargo, para Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, las dos personas de nacionalidad ecuatoriana, que resultaron muertas en el atentado, es de imaginar que las cosas no siguen igual, y mucho menos que todo ha vuelto a la normalidad, ni para ellos, ni  tampoco para sus familias.

Éstas viven hoy en España, gozan de nacionalidad española, y han recibido ayudas económicas por parte del ejecutivo.  Pero imaginemos lo que puede significar para ellos, en primer lugar la muerte de un ser querido, en segundo lugar su traslado, en un breve periodo de tiempo,  no solo a un país diferente al suyo, sino a un continente distinto, lo que conlleva ideas, cultura y tradiciones totalmente ajenas para ellos.

Estas dos familias proceden de una de las áreas rurales más desfavorecidas de Ecuador, lo que significa con todos mis respetos, que su formación es probablemente muy básica, hoy poseen una casa en Madrid y pueden vivir legalmente en España, sin embargo a mi parecer esto supone un agravio comparativo: he conseguido una casa a cambio de la brutal muerte de mi hijo.

Añadimos que esta vivienda tiene unos gastos que todos conocemos, luz, agua, comunidad, etc.. y estas personas, hoy por hoy, no han conseguido un trabajo con el que puedan hacer frente a estas y otras responsabilidades, y a otras responsabilidades, me refiero a comer cada día, sin ir mas lejos.

Para cualquiera de nosotros puede resultar difícil conseguir un trabajo que cubra nuestras expectativas,  pero ellos además tienen dificultades añadidas, una formación mínima, no conocen nada ni a nadie en este país, que por añadidura tiene métodos de trabajo diferente, y para mas INRI sufre una grave y humillante oleada de violencia racista.

Todo cambio en la vida de una persona necesita un tiempo de adaptación, pero durante ese tiempo los seres humanos también necesitan comer, vestirse, los niños deben ir al colegio, etc.…

Sin desmerecer el trabajo realizado por el gobierno socialista para con estas familias, la cruda realidad, es que estos ciudadanos, hoy españoles, viven en un mundo que les es desconocido, y necesitan un trabajo para hacer frente a sus necesidades diarias.

Fuentes del texto:
www.elpais.com
www.elmundo.es
Fuentes de imágenes
www.google.com

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