Nueva etapa, nuevo sonido. Bunbury en concierto

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En Madrid, ante un público entregadísimo ya desde antes del comienzo mismo del concierto, Enrique Bunbury presentó en directo Helville de luxe. Viejas canciones, nuevas sensaciones, algún tema de su último trabajo y misma energía fueron las notas dominantes del regreso del aragonés en solitario.

El concierto dio comienzo de forma puntual, como sucede habitualmente con Bunbury, y lo hizo con ganas de entusiasmar al público con uno de sus clásicos: “El club de los imposibles”, a la que siguió “La señorita hermafrodita” y el segundo single de Helville de luxe: “Hay muy poca gente”.

Las cartas estaban sobre la mesa y Enrique, acompañado de banda nueva, mostró su vena más rockera a un público que no dejaba de corear sus canciones. Uno de los puntos fuertes del concierto fue el dar una vuelta de tuerca a los temas que le han acompañado desde el fin de Héroes del Silencio. Desde “El extranjero” hasta “El viento a favor”, todos los temas anteriores a este Helville de luxe sonaron con aires nuevos; donde cobró mucho más protagonismo la guitarra para darles un toque más agresivo pero sin perder su espíritu.

En este sentido la canción que se vio más renovada fue “Lady blue”, que arrancó a solas con un piano para acabar haciendo vibrar a los fans con el lado más cañero del artista. Sin duda, uno de los momentos álgidos de la noche.

Además de repasar sus éxitos, no faltaron “Apuesta por el rock & roll” de su etapa en Héroes y fija de sus conciertos, “Desmejorado” de su proyecto con Bushido, y “El tiempo de las cerezas” del directo que grabó con Nacho Vegas y que sirvió para cerrar el la noche.

A pesar de las dos horas y media largas que duró el concierto, se echaron en falta más temas de Helville de luxe. “El hombre delgado…” , “Bujías para el dolor” , “Doscientos huesos y un collar de calaveras”, …, y así hasta llegar a siete canciones fueron las elegidas para interpretar en directo. Dio la impresión de que no quiso arriesgarse y fue sobre seguro. Tal vez por temor a que el público no conectara tanto con el nuevo material que aún lleva poco tiempo en la calle.

Así, mientras algunos disfrutaron como enanos con las canciones de siempre; otros hicieron lo mismo, pero quedándose con la espinita de escuchar más temas nuevos, e incluso, alguno de los exclusivos de la versión en vinilo del disco.

De todas formas, fue un concierto para el recuerdo. Tanto fue así, que después de tocar “… Y al final”, tema con el que estaba previsto acabar el concierto, Bunbury decidió improvisar un tercer bis donde se marcó dos temas más y un final de lo más íntimo con la formidable “El tiempo de las cerezas”.

Fotografías y crónica: Daniel Lobato.

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