Nueva era

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Suena a decepción, pero la eliminación del Sevilla en la primera ronda de la Europa League ante el Hannover no es algo tan anormal como parece a simple vista. Aun jugando bien, el conjunto de Nervión tiene bastantes cosas por pulir, y no es tan fácil como parece asomar la cabeza en Europa cuando hay que jugar una fase previa y todo el proyecto es nuevo.

En primer lugar, el fichaje de Marcelino supone todo un punto y aparte en la historia del Sevilla. La época comenzada por Joaquín Caparrós y luego continuada por Juande Ramos, Manolo Jiménez y Antonio Álvarez llegó a su fin, primero con el fichaje de Gregorio Manzano, que salvó la papeleta como pudo en su momento; y ahora con la llegada del entrenador asturiano.

Con Marcelino no solo ha llegado una idea nueva de fútbol que debe ir calando poco a poco entre los jugadores, sino que la plantilla también es muy diferente de la del año pasado. Tan solo la delantera se mantiene intacta, aunque dudo que Manu no empiece a ir gozando de más minutos conforme pasen las jornadas de Liga. No es fácil que jugadores como Coke, Trochowski o Armenteros se acoplen a una plantilla que ya tenía ciertos mecanismos asumidos. Hay que tener en cuenta que todos los jugadores que se han incorporado a la plantilla eran jugadores clave en sus respectivos equipos, con trayectorias bastante largas y otros métodos en la cabeza.

A todo esto se suma que los equipos alemanes ya no se parecen a los de hace cinco años. Revivir el espíritu de Gelsenkirchen no es buena idea. La Bundesliga ha mejorado mucho, sobre todo en el aspecto técnico. Puesto por puesto, el Hannover no supera a ningún jugador sevillista, pero, a diferencia de los andaluces, este equipo ya venía hecho, con muy pocas novedades respecto al año anterior y un entrenador joven, miembro de esta nueva camada de preparadores que quiere darle otra imagen al fútbol alemán (Joachim Löw, Jürgen Klopp, Bruno Labbadia o el propio Mirko Slomka).

El factor físico también influye en el mes de agosto. Físicamente, los equipos germanos superan por varios cuerpos a los españoles. De haberse disputado esta eliminatoria en los meses de noviembre o diciembre, no hubiera habido excesivos problemas. Sin ir más lejos, el Sevilla el año pasado dio cuenta del Dortmund para pasar a 1/16 de final; pero el mes de agosto es muy traicionero y los sevillistas ya se han dado cuenta (el año pasado el sorprendente Braga se impuso en la previa de la Champions).

Ahora llegarán las preguntas. ¿Se ha equivocado Del Nido apostando por Marcelino? ¿Debería Monchi haber seguido fichando jugadores desconocidos antes que gente contrastada como Trochowski? Ni una cosa ni la otra. El Sevilla, simplemente, ha dado un giro en su estrategia a largo plazo, y debe continuarla. Marcelino ha demostrado sobradamente en Gijón, Santander y Huelva que tiene capacidad para desarrollar un equipo potente como el del Sevilla, física y psicológicamente; y los fichajes de Monchi han aportado un plus de calidad que hacía falta, a expensas de buscar nuevos líderes espirituales que acompañen a Kanouté y hagan olvidar las ausencias de Drago o Zokora.

Paciencia, que este Sevilla va a dar mucha guerra este año, aunque solo sea en España.

Fuente del texto:
Elaboración propia
Fuentes de las imágenes:
fifa.com
uefa.com

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