Nuestro más valioso derecho

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Haz clic sobre la imagen para ampliarlaLlegó la hora de la verdad. El próximo domingo los españoles estamos llamados a las urnas para elegir a nuestros alcaldes y presidentes autonómicos. Cansados del hastío que vienen provocándonos los responsables políticos que deciden nuestro futuro, se plantea la problemática de una elevada abstención. Sería el mayor error para un país que trata de aumentar su progreso, su calidad de vida y sus derechos y libertades. Y el mayor y más importante de nuestros derechos es el de votar.

En una campaña centralizada en el debate antiterrorista, se han escapado los aspectos de mayor trascendencia para nuestras vidas en el día a día. Sanidad y educación pública y de calidad, vivienda digna y libre de corrupción, protección del medio ambiente, mejoras en el acceso y condiciones de trabajo y un aumento de nuestro nivel de vida, equitativo para todos, son cuestiones que han sido menospreciadas por nuestros políticos. Pero este dato no debe llevarnos al abstencionismo; muy por el contrario, debe movilizarnos. Desde aquí quiero hacer un llamamiento para que ejerzamos nuestra responsabilidad. Si bien este sistema no posibilitará un cambio sustancial y efectivo de la situación política, donde la explotación urbanística o el chanchulleo escapan a la voluntad de la ciudadanía, que poco o nada puede hacer ante los lamentables episodios de corrupción, tenemos la posibilidad de elegir entre un amplio abanico de posibilidades. Existen vías alternativas fuera de ese bipartidismo que no termina de contentar a nadie, si bien caben matizaciones que diferencian claramente a los dos grandes partidos, por cuanto los de Mariano Rajoy quieren rentabilizar de manera insidiosa y desleal el conflicto vasco, se han desmarcado radicalmente de las posturas moderadas para encabezar una extrema derecha manipuladora y sectaria, y han establecido un discurso amenazante del conmigo o contra mí.

Lo que se decide el domingo va mucho más allá de Zapatero o Rajoy, aunque está más próximo a la elección de una política de izquierda o derecha. Porque es falso lo que nos quieren vender los nuevos liberales, los neocon, de que en la actualidad en los países occidentales se necesitan buenos gestores, políticos que centren su planificación en la economía de mercado, las grandes infraestructuras, la liberalización de todo aquello que podamos imaginar. Una política que mire por los derechos de todos, no de unos pocos como hace el PP. Que promueva la educación y la cultura como forma de progreso, que integre a los inmigrantes en una convivencia solidaria y no excluyente, que valore a cada trabajador por su esfuerzo y no por su categoría nominal, que defienda la igualdad entre personas y el desarrollo sostenible en un mundo que estamos destruyendo. Hay multitud de cuestiones que se me escaparán, por supuesto, pero lo importante es saber que hay otros modos de hacer política y que todos somos partícipes de ello. Por eso nuestra responsabilidad pasa por ejercer nuestro más valioso derecho, el derecho a votar.

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