Notas en servilletas para expresar nuestro afecto

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“23 de enero de 2014. ‘¿Qué significa alto riesgo?’, preguntó Garth. Su oncólogo lo miró a los ojos y respondió: ‘Usted va a morir de esto’. Garth tiene cuatrenta y cuatro años de edad y ha sido diagnosticado con cáncer tres veces desde noviembre de 2011. Cáncer de próstata una vez. Cáncer de riñón, dos veces. A pesar de que hoy día parece saludable, las estadísticas dicen que tiene una probabilidad del ocho por ciento de vivir más allá de cinco años. Garth tiene una hija llamada Emma, para quien ha estado escribiendo notas en servilletas que pone en su tupper junto a su almuerzo desde que Emma estaba en segundo grado. Son solo unas pocas palabras de aliento, pero en los trajines de sus días, separados en el trabajo y en la escuela, es un momento en el que se puede conectar. Es un momento en el que Garth sabe que ella está pensando en él. Garth puede morir, pero no dejará que Emma se sirva su almuerzo sin esa nota. Esta es su promesa: escribir una nota en una servilleta para cada día de clase que Emma tenga hasta que se gradúe de la escuela secundaria. Hasta la fecha, ha completado 740. Le faltan 86”.

Este mensaje en las redes sociales, que terminó siendo viral y fue el inicio de la popularidad de Garth Callaghan, autor de Notas para Emma, resume perfectamente de qué va esta historia. La editorial Harper Collins publica ahora en España el libro que se convirtió en todo un éxito de ventas y críticas en Estados Unidos desde su publicación en 2014. En sus páginas, Callaghan cuenta su historia de amor hacia su hija, atravesada por su lucha contra el cáncer. Desde el nacimiento de la pequeña hasta toda su carrera médica por sobrevivir y por vencer a la enfermedad, desde su primer diagnóstico hasta su presente.

Pero lo que quiere subrayar Garth no es su lucha contra el cáncer, sino las notas que, desde mucho antes, le ponía cada día a su hija en el tupper para que esta las viera a la hora del almuerzo. Unas notas que empezó a compartir en las redes sociales para fomentar la conexión no solo entre padres e hijos, sino entre las personas, ya que, a menudo, vamos tan atareadas que olvidamos decir a nuestros seres queridos lo mucho que nos importan. Las notas para Emma, que aparecen repartidas entre los capítulos, no son grandes declaraciones de amor paternal, sino frases sencillas, citas, consejos vitales… pequeñas muestras de afecto sincero. El efecto de las notas entusiasmó a su círculo hasta el punto de que incluso él recibe notas ahora de sus compañeros, de su enfermera, de su propia hija… notas que le alientan a seguir luchando.

A través de estas páginas, el autor ofrece una de esas típicas historias americanas de superación por un ideal (por lo que no es de extrañar que Hollywood esté ya barajando la posibilidad de llevarla a la gran pantalla). Se nos muestra como un padre y esposo corriente, con sus defectos y virtudes, fan de Star Wars y de los videojuegos, con una profunda fe católica que le ayuda en su camino, y que, gracias a su carácter proactivo, decide luchar desde el primer momento para poder sobrevivir y ver crecer a su hija, el verdadero motivo de su deseo de mantenerse con vida durante más años de los que le conceden las estadísticas. Hasta la fecha, parece que lo está consiguiendo.

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