Noche de fiesta electrónica y democrática

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Guillermo Galguera se lo guisa, Bravo Fisher! se lo come. Así es este proyecto unipersonal que ha ganado el concurso de bandas y Dj’s organizado este año por la nueva discográfica digital 43Music. El premio final era la grabación de un disco, un videoclip y compartir escenario con Delorean en el concierto que se celebró la noche del sábado de reflexión en la sala Joy Eslava.

La propuesta de Bravo Fisher! no tiene más acompañamiento que la voz del propio Guillermo, bases programadas, sintetizadores, una guitarra acústica y un ukelele. Se trata de una idea arriesgada salir así al escenario, sin más presencia que uno mismo y su entorno electro-acústico, con el que juega a lanzar sonidos emotivos y discotequeros.

El caso de Bravo Fisher! es peculiar. Su vocalidad aguda se empasta con ese despliegue electrónico y fiestero del que hace gala, pero quizá esa misma dispersión funcional limita su radio de acción y no termina de entrar en contacto con el público. Su repertorio también es un hándicap estrangulador al peregrinar entre transiciones algo perezosas en su sonoridad y momentos rítmicos cargados de genialidad. En algo menos de una hora Galguera lanzó a diestro y siniestro los temas de Overnighters, su primer trabajo discográfico auto editado este mismo año, y el público que iba llenando la sala arrancó a bailar sus últimos temas.

Y sin un lleno absoluto, quizá por la concentración en la cercana Puerta del Sol, Delorean salieron al escenario el sábado de Democracia Real con un concierto que la banda quiso dedicar a este movimiento social. Por toda esa gente arrancaron frenéticos, muy musculosos y con muchas ganas, arropados por un sonido lujoso y potente. Su premisa parecía más bien entregarlo todo desde el minuto uno con una energía que eleva los temas enlatados en sus discos a atmósferas de club-dance exquisitas, aunque pierdan matices miles que se quedan en el camino de adaptación entre la producción discográfica y el directo.

Se trata de una banda que atesora un sonido electro-pop indie amplificador de los sentidos por su emotividad, brillantez y éxtasis musical que llegó a su culmen hace un par de años con su fabuloso EP titulado Ayrton Senna y se ha confirmado con Subiza, su último álbum hasta la fecha, del que desfilaron en directo la mayoría de sus canciones tan gratificantes como “Real love”, “Stay close” o “Grow”. Pero también estuvieron presentes la sobresaliente “Deli” o “As time breaks off”.

Éxitos blindados y rotundos que hicieron bailar sin parar a todos los asistentes. Convirtieron así su actuación en una fiesta total de cultura club y desparrame garantizado que proyectó un ritmo trepidante en apenas una hora y veinte minutos con bis incluido. Algo breve, demasiado fugaz.

Crónica: Óliver Yuste.
Fotografía: Carmen García Pintado.

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Óliver Yuste es licenciado en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Su experiencia profesional como periodista se ha desarrollado en diversas publicaciones periódicas como las revistas culturales Experpento o Paisajes Eléctricos Magazine, las revistas universitarias La Huella Digital, Punto de Encuentro Complutense y mÁs UNED, o la colaboración como escritor en la revista literaria chilena Cinosargo, además de mantener sus propios blogs, como la bitácora personal donde se ahogan los gritos de mi mitad. En estas publicaciones en soporte papel y digital se divulgan algunos de sus artículos periodísticos de opinión, críticas y entrevistas musicales, además de artículos literarios como relatos cortos, cuentos y poesías.

También está dedicado a la creación literaria como escritor de novelas y poesía, una faceta en la que cuenta con el libro de cuentos Azoteas, en proceso de edición, y la publicación del cuento “La Libertad de Ser Feliz” en el libro Cuentos Selectos III, publicado en 2002 por la Editorial Jamais. Además de ser galardonado en algunos certámenes literarios: Primer Premio de Poesía Ramiro de Maeztu 1997, Premio Accésit del IV Concurso de Redacción “El Teatro Clásico en Escena 1997” o Finalista en el Concurso de Relatos Cortos “Premios Jamais 1999”.

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