No se bebe mal aquí

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Esnifé las rosas más bellas del campo,
ya probé esas doncellas
por un par de monedas,
dejé a las horas que fueran pasando. 

No te encontré en el baile de máscaras,
entretanto la gente baila,
espadas duermen en sus vainas:
a las armas es tan fácil despertarlas. 

Olvidé limpiarme los zapatos,
bienaventurados los mansos:
nunca se quejan del trabajo. 

Olvidé limpiarme los zapatos,
salieron caros los tragos,
ahora viajo cuesta abajo. 

Dije que rezaría por que volvieses,
sin techo ni bienes;
si vienes, no miento:
yo no creo en los dioses. 

No te encontré en el baile de máscaras,
entretanto la gente baila,
tantos esperan que caiga.
Atlas sujeta la barra y mis cargas. 

Olvidé decirte que me fui,
soy emir en mi jardín,
princesa, un festín entre el carmín. 

Olvidé donde ir,
en fin,
no se bebe mal aquí. 

Maté las palabras con resacas
arrastrándolas al silencio,
vuela tu vestido verde hacia la ventana,
danzan sus mangas con el viento,
folios viejos de cuadernos
marchan versos al encierro.
A propósito, díganle al médico:
contra todo pronóstico, sobreviví al arsénico,
los fantasmas no se quitaron de en medio. 

Tengo la poesía, la mala vida, la bebida y no soy feliz;
olvidé donde ir. 

Fuente de la imagen:
Rubén Moraleda de la Plata.

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