No sabemos de evolución

1
188

Me encontraba hoy en clase de Derecho de la Información cuando el profesor ha indicado para nuestros apuntes algo que me ha provocado una carcajada interior. Más o menos ha venido a explicarnos que los derechos fundamentales, de la humanidad, individuales, del hombre, etc y las libertades públicas son cosas que el hombre ha conseguido mediante la lucha y el transcurso de muchos años. Son valores que conseguimos recuperar del poder establecido. Al discurso no le falta razón. Mi risa maliciosa interna era porque se ha paseado por mi mente una imagen algo peculiar. Un grupo de cavernícolas. Sí, exacto, es la imagen que ha provocado mi sonrisa externa y mi descojone interno. Y de hecho se lo he tenido que comentar a una compañera. ¿No es curioso que algo que hemos creado nosotros, como es el poder establecido, tengamos que robarle lo que de por si es nuestro? No sé si me explico bien. Cuando aparecieron los primeros “hombres” sobre la tierra tenían una organización tan sencilla que parece un juego de niños, pero no tenían que robarle nada a ningún poder, ni tenían que esperar años para que atendieran sus demandas, ni ningún tipo de tontería variada. Nadie limitaba sus derechos porque nadie les había dicho que eso existiera, que ellos tuvieran algo especial. Simplemente los usaban.

Derecho a expresarse en la medida de sus capacidades, derecho a decidir, a moverse por un mundo sin fronteras excepto las naturales, nadie era más rico que nadie, nadie era pobre y si había luchas eran entre dos y no mataban a miles de personas. No sé, me parece una vida más feliz. Cierto es que morían jóvenes, que no tenía móviles ni coches ni aviones, que las enfermedades no tenían curas y que la vida requería fuerza física. Pero sinceramente yo no quiero llegar a los 110 años con más aparatos en mi cuerpo que huesos, o con una memoria reducidísima por las actuales enfermedades, no quiero tener la espalda doblada o chepuda, ni perder la capacidad del habla. Si es así para qué me sirve tanta técnica. Para qué quiero un móvil si resulta que da cáncer, o un coche que si se choca con otro se convierte en una trampa mortal, para qué quiero volar al otro lado del mundo sino conozco bien ni la calle de al lado… Cierto es que todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero sin irme muy lejos hablemos del poder. Lo creamos nosotros, nosotros decidimos que tenía que haber reyes, emperadores, gobernadores, presidentes, líderes, en fin políticos. Fuimos nosotros quienes tuvimos que luchar y matar para conseguir cosas tan evidentes como el derecho a la vida o la libertad. No hablemos ya del derecho a expresarnos. Miles de guerras decididas por el poder, por gente a la que quizás le damos demasiada cancha, que aun hoy en día deciden con nosotros pero sin nosotros, que no respetan la mayoría ni su riqueza y que nos hacen ver el mundo como a ellos les interesa. Es gracioso que esos derechos que tenemos simplemente por ser hombres, por nacer, hayamos tenido que pelear por conseguirlos y aun, en muchas partes del mundo, seguimos peleando. Al final va a ser verdad aquello de que se tiene lo que se quiere. Ahí está el encanto del ser humano, capaces de no limitar aquello que ellos mismos han creado. Sinceramente cuando te das cuentas de estas cosas dan ganas de no haber evolucionado.

Fuentes de la imagen:
www.comunicandomentes.files.wordpress.com

1 Comentario

  1. Muy bien argumentado, pero te falta algo de … investigación.

    Es cierto que los primeros “hombres” a los que llamaremos hominidos carecieran de la noción de deberes, derechos y libertades, su vida sencilla y práctica no traspasaba los límites conocidos por cada tribu en particular.
    Mientras que en las sociedades actuales, al elevarse exponencialmente el número de individuos que las conforman, esos límites se han ido difuminando y para no vejarnos en cuanto a los deberes, derechos y libertades de cada uno hemos tenido que crear las leyes, las normas y las reglas, dando poder a unos y quitánselo a otros.

    Pero, esto no es así del todo cierto.
    Primero porque las primeras tribus de humanos, y más concretamente las de nuestros primeros antepasados, los Hommo Sapiens Sapiens (“para los de la Logse”: los de antes), existía la figura del chamán o profeta. Encargado de dirigir a la tribu según los designios de los dioses, pintar en las cavernas (Atapuerta, por ejemplo) y formalizar en un sólo indivio la figura del ordén (policia), la ley (juez), el gobierno y la religión. Esto, como es obvio, otorgaba a este individuo el poder sobre el resto.
    Y segundo, porque en las sociedades actuales, la falta de poder del contingente común de la sociedad, o los que no albergan el poder, carecen del mismo por no ejercer bien sus derechos y deberes derivados de las leyes, reglas y normas que bien dejamos debatir, discurrir y elaborar a otros individuos de nuestra sociedad para el bien común de todos (o eso se pretende, utopicamente), normalmente por la ignorancia de los mismos o por puro “pasotismo”.

    De todas formas, desde que el primer hominido consiguio provocar miedo y temor sobre el resto de aquellos que le acompañasen, ya se presentó la primera forma de poder. Serían los descendientes de este los que concretarán la figura del chamán del Neanderthal, y más tarde faraones, reyes, Papas y demás.

    Quizás estemos condenados a evolucionar y a ser seres evolutivos, ya que como dijo Darwin “los individuos mejor adaptados perviven a las fuerzas de la naturaleza”, y sin ese primer hominido que uso un palo, una piedra u otro elemento de la naturaleza para abrirle la crisma a otro, hoy en día no gozariamos de las libertades y derechos que tenemos.

    PD1: Perdón por las faltas de ortografía.
    PD2: Cuándo dices “Si es así para qué me sirve tanta técnica”, te estas refiriendo a los instrumentos o herramientas que dispones en la actualidad, y en tal caso es tecnología, y la técnica son los conocimientos que te permiten desarrollarla.

Dejar respuesta