No Ricky, no ‘party’

0
88

La lesión de rodilla que ha puesto fin de forma abrupta a la primera temporada de Ricky Rubio en la NBA ha supuesto todo un cataclismo en la trayectoria deportiva de los Minnesota Timberwolves, que habían disfrutado de unos meses de ensueño con un jugador que mejoraba las prestaciones de Kevin Love y que, además, había brillado con luz propia en el partido de los ‘rookies’ del pasado All-Star.

Hasta su lesión, Rubio era serio candidato al título de 'Rookie' del Año

Recibido como un auténtico mesías, Rubio era la gran esperanza para los aficionados de los Wolves. Durante gran parte de la temporada, parecía que el sufrimiento post-Garnett había llegado a su fin para la franquicia de Minneapolis, cuyo balance de victorias y derrotas era positivo por primera vez en años (21-20). El equipo se encontraba a pocas victorias de la zona de ‘play-offs’ y, desde que Rubio era titular, los chicos de Rick Adelman estaban en dirección ascendente.

Pero la excelente temporada de Rubio llegó a su fin un fatídico viernes de marzo, en el que un encontronazo fortuito con la estrella de Los Angeles Lakers, Kobe Bryant, causó una rotura de ligamentos en la rodilla izquierda del base español, que estará de baja entre seis y nueve meses. Un serio contratiempo para su equipo y para la selección española, que no podrá contar con el jugador de El Masnou en los Juegos Olímpicos de Londres.

Desde entonces, todo han sido disgustos para el equipo dirigido por Adelman, que también se ha visto privado del concurso de otras piezas clave como JJ Barea, Luke Ridnour, Nikola Pekovic, Michael Beasley o Kevin Love. En consecuencia, el rendimiento del equipo ha bajado notablemente, con sólo cuatro victorias en los últimos 18 partidos. A pesar de todos los contratiempos, es innegable que la lesión de Rubio ha sido devastadora para los T’Wolves.

El juego que Adelman había implementado se sustentaba en gran medida en los espacios que Rubio era capaz de abrir a sus tiradores, así como en el ‘pick&roll’ que el base ejecutaba a la perfección con Kevin Love. Sin esas dos opciones, el juego de los de Minneapolis, principalmente sustentado en el acierto ofensivo, queda cojo.

Además, aunque Love ha seguido haciendo unos números impresionantes, el esfuerzo para lograrlos ha sido todavía mayor. “No puedo ser Superman todos los días’’, afirmó la superestrella, cuyas energías han decaído en los últimos encuentros.

Llegados a este punto, matemáticamente fuera de play-offs’ y sin nada más que pedir a esta temporada, puede que lo mejor para los Timberwolves sea que siga esta racha perdedora, ya que todos los analistas dicen que el próximo ‘draft’ de la NBA llegará bien surtido de jugadores con talento. Sin lugar a dudas, a los Wolves les vendría bien un tercer espada que descargase de responsabilidades a Rubio y a Love, pues ninguno de sus compañeros se ha demostrado capacitado para asumir la responsabilidad en los momentos calientes.

Fotografía: Joe Bielawa

Dejar respuesta