No queremos ser lo que fuimos ni ser lo que ahora quieren que seamos (Defensa de valores)

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Como perteneciente “al grupo femenino”– no me resulta fácil tratar temas especiales, que conciernan a la mujer, ya que en determinados casos discrepo del “discurso dominante” Por esta razón el subjetivismo puede estar presente en algún momento.
Primero como persona de mí tiempo (1925) y segundo, su cultura tradicional.
Sin embargo la vida que es maestra en el andariego camino, va fortaleciendo al “ser humano” y como tal no me excluyo, por eso
he aprendido a templar los avatares y aprender nuevos caminos, aunque también me hizo “dubitativa”.
Pero aquí y ahora me duele hacerme eco, del recorrido que
la “mujer sujeto”, renunciando a su dignidad como ser humano, se convierte en demasiadas ocasiones en “mujer objeto” ¿por sus circunstancias o propia voluntad?.

Como las generalizaciones no contribuyen a centrar los temas, y si mucho a desvirtuarlas, quiero destacar el valor intrínseco y potencial de “la mujer persona” y la función importante que la misma desarrolla en la actual sociedad.

La historia está llena de ejemplos, extraordinarios y enumerarlos seria difícil, injusto e ineficaz; sin embargo debemos resaltar la existencia de infinidad de mujeres que en estos momentos contribuyen a una labor pedagógica y social de alto valor. Ellas no esperan el aplauso ni la notoriedad, cumplen su función de vida procreadora o no, pero siempre al servicio de la nueva sociedad que al albur de cada día, con dignidad, ponen su acento especial, en cada labor que realizan.

Mi comentario especial es para aquellas que, voluntariamente se inmolan en el altar de lo “efímero” poniendo a su servicio, fama notoriedad y dinero, por encima de cualquier valor positivo.

Últimamente “estas mujeres” se retroalimentan de algunos medios de comunicación que unidos al capital –dinero– han conformando y creado una necesidad contaminante social de consumo, para un público ávido de felicidad y vacío espiritual, que atiende a una necesidad hábilmente urdida.

La otra noche tuve el infortunio circunstancial de contemplar un hecho que aunque se que existen, bordeó mi estupefacción al ver de que manera se anunciaba públicamente, en un medio televisivo, una reclamación judicial, sobre paternidad, con carácter retroactivo a persona – ¿relevante anónimo?– con vínculo matrimonial consolidado, que sin el menor rubor la futura demandante certificaba también, haber destruido otras futuras o posibles nuevas vidas, en connivencia con la misma persona.(¿)

Como persona que vive, y siente la realidad lacerante social, no soy ajena a hechos como este, o parecidos, pero contemplo con horror la generalización de los mismos y la naturalidad con que se intenta mostrarlos, sin que repugne o indigne, a gran parte del conjunto de la sociedad.

¿A que cúmulo de degradación está dispuesta a llegar “esta mujer especial” y su contingencia para su sed de “igualdad” con el hombre, a la que yo llamo “igualitarismo basura”? pues desde mi condición reclamo “la igualdad desde la diferencia”, como persona humana y no objeto.

Espero y deseo que desde el poder no caigan en la tentación de convertirnos en productos de servicio. Ojalá mis sospechas, estén exentos de realismo, aunque sin ser pesimista, tengo serias dudas de que no suceda.

Las mujeres que nacimos en aquel tiempo “fuimos lo que no queríamos ser” pero luchamos para alcanzar una sociedad libre” que no libertina e irracional. Espero que “la mujer de hoy”, no pierda lo conseguido, y no caiga en los lazos de esta sociedad mercantilista y demoledora, porque puede terminar siendo un “objeto devaluado”.

Fuente de la imagen:
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