No nos olvidemos de Siria

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Antonio Pampliega, periodista freelance que se dedica a contar desde una primerísima persona lo que sucede en zonas de conflicto como Siria, se reunió ayer en la librería La Marabunta con un nutrido grupo de personas que acudieron a la tertulia para conocer el trabajo de este joven redactor y fotógrafo.

A eso de las 19 horas en la pequeña librería del castizo barrio madrileño de Lavapiés tomaba la palabra David Perejil, del grupo internacional de la ONG Acción en Red, para explicar a modo de prólogo que la implicación con el pueblo sirio es en estos momentos, más que importante, vital; como poco, “por solidaridad, por humanidad” y por el sentido mismo de la justicia. Sin ser prolijo en su intervención, dio inmediatamente paso a Antonio Pampliega, un madrileño que lleva cuatro años recorriendo zonas geográficas de conflicto para darles cobertura periodística (Iraq, Líbano, Haití…) y que se ha asentado, recientemente, en Siria.

Pampliega (escribe en su blog y es usuario de Twitter), huyendo de formalidades y de guiones, explicó que lejos de “dar la charla”, su objetivo era estar presente para generar diálogo entre los presentes y, sobre todo, mostrar la otra cara de Siria, “lo que no se ve, el drama que no se cuenta”. Sirviéndose de fotografías realizadas por él mismo y de grabaciones, puso a los asistentes en el más escalofriante de los contextos de la actualidad. Heridos, moribundos y tullidos, salas de hospitales, niños ensangrentados, cadáveres transportados en mantas… “Nadie ha visto nada igual, probablemente, desde Sarajevo [refiriéndose al conflicto bélico iniciado en los tempranos 90]”, comentaba. Tanto él como Perejil y Ussama Jandali, miembro de la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, dejaban ver en una voz más o menos entrecortada una emoción difícil de describir mientras relataban detalles y datos que mantenían al público en el más absoluto silencio.

En esta tertulia, cuyo fin fundamental era denunciar que el desconocimiento de lo que ocurre en el país se agrava por la distorsión que ofrecen los medios de comunicación y por acción de “una parte de la supuesta contrainformación, que ha sido asesina”, también hubo turno para los sirios residentes en España que quisieron contar su experiencia de primera mano, como un presente huido cuatro años atrás, que se identificó como natural de Alepo: “¿Por qué nadie nos ayuda? ¿Por qué se gasta tanto dinero en armas?”, se preguntaba. En opinión de Pampliega, los mecanismos internacionales “no intervienen en Siria por la situación [geográfica] en la que está el país”, aludiendo a que en él confluyen intereses geo-socio-políticos de diversas naciones.

Desde que en marzo de 2011 –se acumulan más de veinte meses consecutivos, por tanto, de violencia- comenzaran las protestas en el país asiático, se estima que han muerto unas 40000 personas. A ellos se les suman los heridos y también los desaparecidos. Pero hay muchas maneras de no olvidarse de Siria: una es el proyecto de voluntariado de la plataforma Apoyo al Pueblo Sirio, que instaba a los presentes a colaborar clasificando ropa o medicamentos, o recogiendo mantas para su posterior envío; toda colaboración es bienvenida (más detalles aquí). Por su parte, Pampliega ha colaborado recientemente en la gestación del libro Siria. Más allá de Bab Al-Salam, del cual además es coordinador. La obra, gestada junto con seis compañeros dentro de una concepción de crowfunding (esto es, micromecenazgo o financiación en masa de quienes quieran colaborar económicamente), relata catorce historias del día a día sirio, catorce detalles que esbozan un horizonte en el que silban las balas y los bombardeos son parte de la cotidianidad. Con los costes de la edición, se comprarán medicinas que serán entregadas en el hospital Dar Al-Shifa de la ciudad de Alepo.

Hoy, a las 20 horas, Antonio Pampliega volverá a estar en Blank Paper Escuela de Fotografía para seguir hablando de lo que ocurre en Siria y dar difusión a su labor periodística -la entrada es libre hasta completar aforo-. 

Fotografía: Rocío Martínez

1 Comentario

  1. […] A la pregunta de cómo surge la idea del libro, ambos coinciden en que ocurre durante el peor día de sus vidas: un 4 de octubre en el que a las 3 de la tarde el régimen lanza una bomba sobre un colegio repleto de refugiados. “Empiezan a llegar heridos y mas heridos, y son las 5 de la tarde y tú no entiendes qué coño pasa ahí porque los heridos no son soldados, son niños que van destrozados. Entonces llega un momento en el que te planteas dejar la cámara y ponerte a pegar tiros con la gente. Te acabas planteando qué coño haces ahí. ¿Sirve? Entonces se me ocurrió la idea de plasmar esto para que el mundo sepa lo que está pasando”, explica el reportero, que el pasado mes de diciembre protagonizó una tertulia en la librería La Marabunta que recogemos … […]

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