No es país para periodistas (I): Así se van

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En uno de sus peores momentos, los periodistas españoles se plantean salir del país ante unas condiciones laborales lamentables y unas perspectivas de futuro dudosas. En La Huella Digital hablamos con dos profesionales cuya situación profesional les ha obligado a plantearse el exilio como la única salida.

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Ruth Martín.

Ruth se ha ido a México. Se fue hace unos meses porque estaba cansada de no obtener respuesta a las decenas de e-mails que mandó durante ocho meses de paro. Ni siquiera para decirle que no. Con 38 años, Ruth Martín, periodista, trabajaba en un proyecto para Conde Nast cuando la despidieron. “El proyecto se quedó sin financiación y me echaron, de una forma muy sucia y traicionera, además”. “Durante los ocho meses que pasaron desde que me despidieron hasta que decidí irme a México, envié correos a todo el mundo y por lo que parece, en ningún lugar había sitio para mí”, afirma Ruth. “Lo que me ofrecían por hacer colaboraciones era tan ridículo que de ningún modo me permitía vivir, y la mayoría de correos que envié buscando trabajo no tuvieron oferta ni respuesta”.

Esta es la situación en la que se encuentran muchos periodistas. La experiencia, los conocimientos y las ganas no parecen ser suficientes en la industria de la información; ante la desesperación, muchos deciden marcharse al extranjero en busca de una oportunidad. 

Una cuestión de números

Las cifras de emigración en España superan los 2 millones de personas, de las cuales 262.081 son españoles.  En la plataforma Así nos vamos plantean que estas estadísticas no están contando a todos los que se van, siendo la cifra real de españoles emigrantes 700.000.

Al margen de la discusión sobre población, las cifras son cuanto menos llamativas y vale la pena preguntar: ¿Qué pasa con los periodistas? En el Informe Anual de la Profesión Periodística conocemos más datos. Desde que comenzara la crisis en 2008 se han destruido oficialmente 6.393 puestos de trabajos de profesionales de la información y 197 medios han cerrado. Algunos de estos medios son nacionales pero otros, locales, han dejado sin información propia a muchas provincias, como Guadalajara.

Luis Palacio, director de este estudio, resaltó lo paradigmático de la cuestión periodística. Cuando el número de periodistas en paro contabilizado aumenta a 27.443, las matrículas en las carreras de Periodismo aumenta un 2,5%: solo en 2011 se licenciaron 2.659 personas en Periodismo.

Estos números son tan solo un reflejo de una realidad humana que afecta a miles de personas cuyos recursos se acaban en la búsqueda de un trabajo vocacional que no encuentra un mercado dispuesto a pagar por su trabajo. La opción de las empresas de información de valerse de personal poco cualificado al que se le ofrecen jornadas sin cobrar, como forma de “darse a conocer”, acaba por plantear una salida diferente: ¿me voy del país yo también?

Cuando la respuesta a esta pregunta es un “sí”, las opciones son principalmente América Latina, trabajar como freelance para medios españoles o buscar trabajo en extranjeros. Esta opción encuentra muchas dificultades puesto que en el ámbito de la Comunicación no es tan factible como pueda ser para ingenieros y científicos, ya que requiere un mayor conocimiento del lenguaje. Por otra parte, el trabajo de freelance en el extranjero se plantea como una posibilidad para muchos periodistas, pero encuentra muchos problemas en la realidad. Finalmente, marcharse a Latinoamérica para muchos acaba siendo la mejor opción, siendo México, Colombia, Ecuador o Chile los países que eligen los que deciden buscar allí una salida laboral.

Historias en primera persona: los que se van y los que se plantean la partida

“Los periodistas somos los culpables de lo que está pasando”, dice Ruth Martín. Llevamos hablando 40 minutos por teléfono y aunque se nota en su voz lo mucho que este cambio significa para ella, lo comenta, siendo muy autocrítica. “Cuando llegué a México en agosto de 2013 tenía un objetivo muy claro. Vine apostando fuerte y perdiendo dinero pero en un par de semanas mi experiencia fue reconocida y ahora estoy haciendo todo el papeleo para quedarme. Ruth se queja del trato recibido por los medios españoles, “en ocho meses no paré de moverme intentando encontrar algo y a pesar de todo ni siquiera entraba en las quinielas de ninguna empresa”. “Con 38 años no es tan fácil decidir irte como puede serlo con 25; se empeñan en pintarlo muy bonito pero irse no es nada fácil… no es fácil en absoluto”.

Después del paro, el rechazo laboral y ese sentimiento de inseguridad, Ruth había perdido su autoestima. “Llegaron a decirme que escribía mal, después de casi 20 años haciéndolo”. El problema, según cuenta, es que en España los periodistas hemos perdido el sentido de la profesionalidad; lo que ocurre en los medios españoles no cesa porque los periodistas estamos consintiendo que pasen ciertas cosas. “Fuera nos quieren y nos valoran como profesionales, aquí no”.

De los problemas sociales que enfrenta México, hacemos referencia a uno de los más difundidos entre los españoles. “¿Machismo?” – responde Ruth. “En todas las entrevistas que he hecho en el país nunca me han preguntado si estoy pensando en quedarme embarazada, o me han puesto un problema por la edad… hasta me preguntaron cuánto quería ganar. La proyección laboral que veo ahora jamás la podría tener en España en estos momentos”, donde también han valorado “que sea valiente para irme sola”, agrega. Ruth agradece continuamente el trato recibido, reconoce que gracias a esto ha podido recuperar su confianza e insiste en la necesidad de llevar una actitud humilde. “Aquí valoran mucho a los profesionales europeos, nuestra educación y nuestra experiencia, pero hay que saber adaptarse y reconocer tu papel. Por muy europeo que seas, si te vas es porque has fracasado, no vas a conquistar nada ni a nadie”.

Ruth es muy cercana y agradable. Se toma su tiempo para responder porque tiene mucho que decir. A pesar de la desilusión primera, sabe que la decisión que ha tomado es difícil pero está orgullosa de ella, aunque puede que todavía no lo sepa. “Cuando te vas”, continúa, “te das cuenta de que la solución de esta crisis no la tiene el Gobierno, sino el pueblo. Es una cuestión de actitud y España tiene un problema de actitud muy gordo.”

Hasta llegar al paso que Ruth ha dado, hay que dar otros muchos y hacer muchas cuentas. El dinero en transporte, residencia, cómo será la búsqueda de empleo, por dónde empezar, el estar solo en un país desconocido… No son precisamente ventajas cuando hablamos de salir para buscar una oportunidad. Tan difícil es que muchos no paran de autoimponerse un ultimátum: “si de aquí a septiembre no encuentro nada de lo mío, me voy”.

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Manu Mañero.

Manu Mañero tiene 26 años, empezó a trabajar en 2006 en radio hasta que en 2009 se pasó al periodismo deportivo en Eurosport. De allí le despidieron en 2012. “Después de dos años en paro a todo el mundo se le pasa por la cabeza el irse”. Desde aquel año, Manu ha estado haciendo colaboraciones aquí y allí, ha vuelto a trabajar, sí, pero no en Periodismo. “Dejé las colaboraciones porque no me daban dinero, cobrando 30€ el artículo no vas a ningún sitio con 26 años. También colaboré en alguno de esos típicos proyectos nuevos. Nuevo significa gratis”.

En estos dos años ha pensado en irse varias veces, pero a nivel económico no ha sido posible. “No es tan fácil irse, no cualquiera puede hacerlo. Todavía lo vemos como irse de cachondeo: me voy porque en España la cosa está mal y trabajo en Londres en un McDonalds”. “No conozco a nadie que le esté yendo bien en el extranjero, salvo los que se van con algo atado”. Ese proceso de búsqueda de trabajo es largo y complejo cuando decides el destino, pero este joven periodista ha encontrado una diferencia con la búsqueda que hace en los medios nacionales. “Estuve buscando en Europa y Australia y, a diferencia de aquí, contestan aunque sea para decirte que no, hasta la BBC lo hace.” Esta queja va más allá de un simple reclamo de educación y habla de una situación criticada por todos los que alguna vez hemos buscado trabajo en el sector. “El método envío e-mail y me contratan no funciona. Hay pocas plazas y todo se mueve por conozco a menganito y fulanito en este medio”.

¿Qué pasa con el periodismo en España? ¿Dónde está la solución? “Hay que apostar por la calidad”, dice Manu; “suena utópico pero se puede hacer”. Él está seguro de que la solución no pasa por reducir personal. “¿Cuántos medios han hecho ERE o han echado a sus trabajadores y a los pocos meses han cerrado?”. Es necesario eliminar esa brecha entre los de arriba y los de abajo. Manu se indigna al saber que hay presentadores que ganan un millón de euros al año mientras sus redactores no ganan ni 800€ al mes. “Si me dijeras que son periodistas con criterio vale, pero es que muchos son bufones”.

Cuando se habla de crisis en esta profesión es inevitable no pensar en la caída de la publicidad o en la competencia con la inmediatez que ofrece internet. Los lectores compran menos prensa y consumen más información por internet. Pero, para Manu, la culpa no está en el lector. “En España sí hay tradición por el Periodismo, el problema es que los medios cada vez son peores. Compras el periódico y todo son chorradas”. “¿Qué se puede esperar si nos tienen encerrados en la redacción 12 horas copiando notas de agencia?”. El joven periodista se queja de las salidas que muchos medios están dando para solucionar la inmediatez de las nuevas tecnologías, publicando cualquier información con la intención de ser los primeros en dar el titular. “Si bombardeamos a los lectores con tonterías es normal que tengan la idea que tienen sobre la profesión”.

Hay que apostar. Hay que invertir por buen periodismo. Por información de calidad y personal cualificado. “Me gustaría que por una vez arregláramos esta situación sirviendo de ejemplo. Ojalá pudiera decir que en España los medios y los periodistas empezamos a apostar por la calidad y fuimos ejemplo de buen Periodismo”. Mientras tanto, Manu, Ruth y otros muchos, seguirán planteándose la opción de seguir siendo periodistas o no lejos del lugar donde aprendieron a serlo, porque aquí, por el momento, no hay sitio para ellos.

Imágenes cedidas por los entrevistados