“No es oro todo lo que reluce”

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El éxito de la fórmula empleada por la red social Tuenti es un hecho indiscutible. La empresa española ha logrado alcanzar e incluso superar el número de visitas de otras redes que antaño se alzaron con el liderazgo en este tipo de páginas, como es el caso de Facebook.
La culpa de todo ello lo tienen las universidades y el boca a boca. La búsqueda de compañeros de clase, del colegio, del barrio o de la ciudad de veraneo, ha hecho que la red creciera y creciera como si de una bola de nieve se tratara. Lo que ocurre es que como todas las grandes bolas de nieve, llega un momento que cae por su propio peso. Aparentemente, se trata de una red social entre veinteañeros, aunque pueden entrar a formar parte de ella adolescentes a partir de 14 años. Su funcionamiento se basa en colgar y compartir imágenes o videos, postear, escribirse mensajes o incluso mandar eventos y unirse a ellos. Nada fuera de lo común.

Sin embargo, a diferencia de otras redes sociales, la posibilidad de subir y compartir fotos de contenido pornográfico es una realidad en Tuenti. ¿Pero qué ocurre cuando supuestamente, dado que puede producirse una suplantación de personalidad, son los menores los que suben sus fotografías más intimas?

Aun en el caso de ser fotografías propias de los menores, realizadas y difundidas por ellos mismos, este tipo de actuaciones entran en contradicción con la política de legalidad del sitio web:

“El Usuario se obliga igualmente a no publicar, divulgar, anunciar o distribuir cualquier material o información que resulte ilegal, obscena, pornográfica, abusiva, difamatoria, engañosa, racista, o de cualquier forma contraria a la moral o al orden público, así como a no introducir ningún virus informático, archivos defectuosos, o cualquier otro programa informático que pueda provocar daños o alteraciones en los contenidos, programas o sistemas de TUENTI”

Además, es un hecho constatable, que muchos de estos menores que dicen tener 14 años en realidad tienen 11 y pueden llegar a comunicarse libremente con cualquier persona inscrita en la red social.

El caso es que no sólo existen menores de edad que realizan estas actuaciones sino que existen también fotografías obscenas y pornográficas, algunas muy explícitas mostrándose directamente los genitales y que pueden encontrarse muy fácilmente, que aun siendo de personas mayores de edad, su contenido es inapropiado en la convivencia con los menores, puesto que la posibilidad de comunicarse entre menores y adultos existe. Algo que por otra parte es cuanto menos extraño y posiblemente peligroso, dado que, qué tienen en común una persona de 14 años con una de 28. Quizá una posible solución es la creación de una red social para menores y otra para adultos, más que nada para curarse en salud.

Tanto los padres de los menores como el sitio web en cuestión, tienen la responsabilidad de vigilar mucho más de cerca este tipo de actuaciones ilícitas, ya que nadie quiere que se repitan desgracias como la de la niña Mari Luz.

Fuente del texto:
La gaceta.es (http://www.gaceta.es/noticia_1img.php?s=10&sm=10&noti=35046)
Fuente de la imagen:
www.enriquedans.com/

1 Comentario

  1. Uuh, qué miedo, que los niños son tontos y se ponen fotos guarras en el tuenti!!!

    Vamos a prohibirlo todo porque como vivimos en una sociedad poco sobreprotegida… mejor será regularlo todo para que los niños no tengan necesidad de ser responsables por sí mismos.

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