No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

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Todas las tardes al llegar del cole mi madre nos tenía preparada una suculenta merienda, después teníamos que hacer los deberes y cuando hubiéramos terminado, solo entonces, podíamos ver la tele, jugar en casa o salir con los amiguitos. Pero había ocasiones en las que los deberes no eran de hoy para mañana, sino que eran de hoy para el viernes o para el jueves. Esa tarde significaba para nosotros no tener que estudiar y poder jugar durante horas. Vacaciones. Pero nuestra madre siempre ponía voz de Pepito grillo para aclararnos que las cosas en esta vida es mejor no dejarlas para el último momento. Y aunque nos repateaba los higaditos, tenía más razón que un santo, bueno, que una santa. A regañadientes abandonábamos la ilusión y terminábamos haciendo los deberes o adelantando trabajo. Adiós a nuestras mini vacaciones ínter semanales. Debe ser que esta enseñanza tan básica no se le ha enseñado a la plantilla del Madrid. Para ser justos, a casi ninguna plantilla de casi ningún equipo. Independientemente de lo que cobren.

El Real Madrid es experto en dejar para el último minuto el pase a cuartos en la Champions. El más reciente ejemplo lo encontramos en el partido contra el Lyon. Se suponía una eliminatoria fácil, aunque no sé que le ven de fácil jugar contra un equipo que ha ganado los grandes de Europa y se lo ha puesto complicado a otros cuantos, que se podía ganar sin complicarse tanto la vida. Era lógico que el gran Real Madrid goleara sin compasión al pequeño Lyon. ¡Si ellos solo son los cuartos en la liga francesa! Vamos, podían hasta escupirles a la cara de lo inferiores que eran. Pero aquí los únicos que se sacaron el pollo de la garganta y con gusto fueron los franceses. Supieron leer el partido y golpear en los puntos más débiles del equipo madrileño. Al inicio del encuentro parecía que el Madrid ya les hubieran metido siete u ocho goles y fueran de paseo, al final el hecho de que el equipo galo fueran los cuartos en su liga ya no era algo menospreciativo más bien algo que les otorgaba categoría suficiente para ganar al mejor equipo del mundo. Este gran equipo histórico no juega como solía, esta enfermedad viene de antaño, ya son varías temporadas en las que el Madrid gana más dinero en camisetas que trofeos en el fútbol. Ya tenemos a Kaká y a CR9 (Cristiano Ronaldo para los que no sigan mucho este deporte), tenemos al deseado Xabi Alonso, tenemos a Diarrá clonado, lo tenemos todo…menos el buen juego. Porque esté Madrid tiro dos veces a puerta, mientras que ellos doblaron o triplicaron esta cifra. Porque nadie le ha explicado a este plantel que el fútbol se juega por las bandas. Tampoco que no puedes pretender sorprender en contraataque cuando necesitas al menos doce pases para pasar del medio campo. No se puede jugar sin que los de arriba se desmarquen y hagan hueco. Los taconcitos y florituras varias se pueden abandonar cuando se comprueba que no están sirviendo de nada. Si ves que cada vez que coges el balón, el rival te pone a dos jugadores para que no puedas pasar aprende que a eso se le llama presionar e imítalo. Al señor entrenador solo decirle que cuando ellos habían hecho dos cambios tú sólo hiciste uno, por cierto tarde, cuando ellos ya iban ganando. Y cuando un equipo va ganando solo puede ser por dos cosas: porque tu equipo no esta jugando bien o porque el contrario está jugando mucho mejor que tú. En ambas situaciones hay que buscar soluciones en el campo y en el banquillo. Sobre todo en el banquillo. A lo que sufrió el equipo blanco se le puede denominar de muchas maneras: empanada mental, falta de concentración, atontamiento generalizado y por supuesto, intoxicación por paella. Ahora toca esperar a la vuelta, a que el equipo en casita, protegido por su afición sea capaz de sacar adelante la eliminatoria. Ante un rival que ha demostrado que hay que tenerle el mayor de los respetos y que, hasta el momento, parece tener más ganas de llegar a la final que los blancos. Los periodistas suelen llamar a estos partidos “remontadas épicas, noches de Champions en el Bernabeu”. Yo lo voy a denominar Guerra de Independencia, pero no contra los franceses, sino contra la intoxicación por paella.

Fuente de la imagen
www.goal.com

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