No Chiudinelli, no party

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Cada año se celebra una nueva edición de la Copa Davis. No obstante, y desde hace ya algún tiempo, son cada vez más quienes expresan abiertamente que es necesario un cambio para que la competición vuelva a ser atractiva y pueda ser disputada por los mejores tenistas del momento. Sin embargo, la Federación Internacional de Tenis y la Asociación Profesional de Tenistas no son capaces de alcanzar un acuerdo que pueda imprimir nuevos aires a una competición que aporta un colorido especial a unos estadios de tenis excesivamente grises el resto del año.

Marco Chiudinelli, tenista suizo/. Sporti (flickr)

Marco Chiudinelli, el tenista suizo campeón de la Copa Davis 2014 no participó el pasado fin de semana en la primera fase de la edición de 2015. Las bajas de Roger Federer y Stan Wawrinka eran asumibles por el cuadro suizo, pero sin el bueno de Marco, la situación para el combinado suizo se tornó en imposible. El equipo helvético perdió en Bélgica (3-2). Sin menospreciar la carrera de Chiunidinelli, menor que la de los dos gigantes alpinos, sí cabe llamar la atención sobre la necesidad de que Federación Intenacional de Tenis (ITF) y la Asociación Profesional de Tenistas (ATP) se tomen unos meses para reflexionar sobre cómo replantear la Copa Davis y conseguir que la competición sea siempre atractiva para los jugadores de mayor nivel y no sólo ocasionalmente, como sucede en la  actualidad. 

¿Cómo es posible que tres de los cuatro jugadores, dos de ellos top 10, del equipo ganador de la edición del 2014 no hayan jugado la Copa Davis 2015? Más aún, ¿cómo es posible que apenas comenzada la edición del 2015, la ITF ya anuncie las fechas para la edición del 2016? Recordaba Tomas Berdych, campeón con la República Checha en las ediciones del 2012 (Praga) y 2013 (Belgrado), que tras haber vencido en la final a Serbia en noviembre de 2013, alguien le preguntó qué pensaba de su rival en la primera ronda del 2014, Holanda. Berdych, recordaba la anécdota para incidir sobre una opinión en la cual lleva insistiendo desde hace algún tiempo: la Copa Davis debe ser reformulada. En lugar de celebrarse cada año, se debería celebrar cada dos años.

Ahora bien, el tenis checo no es el único que ha mostrado su disconformidad con el actual formato de la Copa Davis. El alicantino David Ferrer, también mostró su descontento con la ITF y la ATP. “La Davis es muy importante para todos, pero el calendario está muy ajustado. La Federación Internacional de Tenis y la ATP deberían sentarse a discutir este punto y hacer algo. No somos máquinas y al final de la temporada muchos tenistas finalizamos lesionados”. Fueron las palabras de Ferrer tras la eliminatoria ante los Estados Unidos en el año 2012. Otro que mostró sus quejas ante el formato de la actual competición por equipos más relevante del mundo fue el mejor jugador sobre arcilla de la historia del tenis, Rafael Nadal. El tenista español comentaba lo siguiente en el 2011. “La ATP ha trabajado para que el calendario se reduzca, con lo complicado que es eso, pero la ITF no se plantea cambios, saben que la situación no está bien, pero les da igual, aunque dirán que invierten lo que ganan en las categorías inferiores, ahí no hay nada que discutir, pero algo se está haciendo mal cuando los mejores jugadores del mundo no están compitiendo en la Copa Davis”.

Por su parte, desde la ITF, se rebate que no tiene sentido cambiar el formato de la competición a bianual porque el calendario en el tenis es anual. Además, como reproche a los jugadores que han venido expresando sus quejas directamente (los casos anteriores), o indirectamente (cuando un jugador de alto nivel simplemente renuncia a jugar la Copa Davis), el Presidente de la Federación Internacional de Tenis, el italiano Francesco Ricci Bitti, reprochó a los jugadores que cuando están fatigados suelen renunciar a la Copa Davis, pero no a los torneos individuales o de dobles.

Esta es una historia en donde todos tienen parte de razón, pero en donde parece difícil alcanzar un consenso para obtener un nuevo formato sobre la Copa Davis. No hay soluciones mágicas y perfectas. Eso está claro. Pero tampoco se puede seguir como hasta ahora. No es admisible que dos de los mejores jugadores del panorama tenístico renuncien a jugar la Copa Davis por cuestiones de incompatibilidad de calendario. Aunque, en este aspecto, mayor culpa tiene la ATP que la ITF. La ITF gestiona directamente la Copa Davis y semi directamente los Grand Slams. El resto de torneos de la ATP con importancia (ATP Masters 1.000, ATP 500, ATP 250 y ATP Challenger) son gestionados por la propia ATP. Por consiguiente, si la solución pasa por una reorganización del calendario, es la ATP quien tiene la máxima responsabilidad en ese sentido. Sin embargo, no parece que el calendario pueda ser modificado a corto plazo. El tenis es un deporte internacional, en donde los jugadores están una semana en Catar, la siguiente en Australia y luego se van a América del Sur. Además, y esta es la razón por la que ATP no estaría muy interesada en reformular su calendario, esa internacionalización atrae a patrocinadores que operan a escala global y que están interesados en invertir dinero para patrocinar sus torneos. No parece que la ATP, ni tampoco los jugadores, vayan a aceptar sacrificar parte del calendario (y de las contraprestaciones económicas que vendrían con dichas renuncias) para poder disputar la Copa Davis.

Por lo anterior, parece que la solución más factible es una reorganización de la Copa Davis cada dos años. Es la opción que más gusta a los jugadores, pero la ITF no está dispuesta a ceder en ese punto. No es sólo una cuestión de tener menos capacidad económica, al fin y al cabo, si la Copa Davis se juega cada dos años, el dinero de los patrocinadores o bien será menor o bien entrará con menos frecuencia, sino también es una cuestión de competencias. La ITF, como se mencionó anteriormente, tiene muy poca capacidad organizativa y la Copa Davis es su pieza fundamental en ese sentido. Renunciar a organizarla todos los años relegaría (aún más) a la ITF a una posición secundaria en el mundo del tenis masculino, en donde la primacía organizativa la lleva la ATP.

Una tercera solución sería organizar la Copa Davis en una misma sede durante algunas semanas, tal y como se hace en otros deportes como el fútbol, el baloncesto o el balonmano. Esta no sería una mala opción, aunque tampoco resolvería los problemas principales referidos anteriormente, ya que habría que encontrar hueco en el calendario y habría que decidir si se celebra anual o bianualmente. Además, incluso aunque las cuestiones anteriores fuesen resueltas, queda la incógnita de saber si el formato único iba a funcionar, incluso aunque las mejores raquetas del momento estuviesen presentes. No está demás recordar que la Copa Federación, la versión femenina de la Copa Davis, se celebró hasta 1996 en una única sede durante algunas semanas. Los resultados, a nivel de interés del público y de la asistencia de las grandes jugadoras, no siempre era el esperado. Las tres ultimas ediciones en el formato de única sede se disputaron en Fráncfort, en los tiempos de Steffi Graf. Cuando el combinado alemán no jugaba, las pistas presentaban un aspecto lúgubre, especialmente en el año en el que Graf ni tan siquiera hizo acto de presencia, provocando que el estadio tuviese un aspecto dantesco. Sería con la adopción del formato de la Davis cuando la Copa Federación comenzaría a obtener mejores resultados. Eso si contar que la celebración única no eliminaría la exigencia de jugar cada año partidos relacionados con la Davis. Serían algo así como las fases previas de la Copa Davis y tendríamos otro lío con el calendario para poder disputarse, al tiempo que habría qué decidir quiénes las jugarían, cómo las jugarían y cuántos equipos podrían disputar la fase final de la Davis.

Otra cuestión a tener en cuenta es si la Copa Davis debe ser una verdadera competición de equipos o simplemente un combinado de jugadores en donde con dos es suficiente. Esto no tiene tanto que ver con las cuestiones anteriores, pero es importante plantearse dicha cuestión. Es decir, está claro que lo más positivo para la competición es que los mejores jugadores de cada equipo vayan a jugar los partidos. No obstante, ¿es positivo que dichos jugadores lo jueguen absolutamente todo? Desde el 2012 en adelante, los equipo campeones, esto es República Checa y Suiza, ganaron con dos jugadores. En el caso de los chechos, Berdych y Stepanek lo jugaron todo, mientras que Rosol e Ivo  Minar estaban allí por trámite administrativo más que para ser verdademente partícipes de las victorias en la final. En el caso de Suiza, vigente vencedora del torneo, lo mismo se puede decir. Federer y Wawrinka lo jugaron todo, mientras que Marco Chiudinelli y Michael Lammer apenas jugaron durante la competición. Si la Copa Davis es una competición de equipos, debería ser así y todos los jugadores del equipo deberían disputar cada eliminatoria, aunque esta medida también puede resultar discriminatoria para aquellos combinados cuyo fondo de armario sea más limitado. Después de todo, Suiza y la República Checa jugaron prácticamente con sólo dos jugadores porque si querían ganar no tenían más margen, como sí sucede en el caso de España o incluso Francia.

Más allá de todos los problemas comentados anteriormente y sobre la necesidad de cambiar el formado de la Copa Davis para hacer la competición más atractiva, lo que sí parece claro es que el éxito en las gradas estará asegurado un año más. Con todos los puntos negativos con los que cuenta la Davis, sí que es cierto que es la única competición  capaz de atraer la atención de un público más generalista, que sólo suele interesarse por el tenis cuando se celebran partidos bajo el marco de la Copa Davis.

No parece que un debate serio entre la ATP y la ITF sobre cómo mejorar el funcionamiento de la Copa Davis se vaya a producir en el corto plazo. Sólo queda esperar a que los jugadores de mayor nivel sigan mostrando interés, aunque sea ocasional, por disputar la competición, mientras que los aficionados sigan aportando colorido y música a las gradas de los estadios de la Copa Davis, contrastando con la imagen monótona y seria que suele existir en el resto de las competiciones tenísticas del circuito de la ATP.

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