Niños Mutantes, un desembarco diferente

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Desde que Niños Mutantes sacó a la luz su último álbum Náufragos, la banda se ha recorrido la geografía española llevando sus nuevos temas a cada rincón a lo largo de este año. Pero este viernes “los mutantes” surcaron nuevos mares y desembarcaron en un escenario distinto, en el Teatro Federico García Lorca de Getafe, protagonizando una modalidad de concierto a la que no están habituados.

Niños MutantesComo teloneros de “los mutantes” y para abrir boca, la noche comenzó con la actuación de Vienna in Love, banda británica rock/dance creada en 2011. Los londinenses Tom Lloyd-Jones y Branko Stefanovic, y el vocalista español Victor Cobos, interpretaron algunos de sus temas como “Don´t leave me alone”, “Ink” o “Won´t come back again”, donde el batería marcaba hábilmente el compás y los sonidos rockeros evocaban al amor melancólico.

Y llegó el turno del indie con Niños Mutantes. Con el escenario todavía en penumbra hizo su aparición el vocalista del grupo, Juan Alberto Martínez, que dio un traspié y con sentido del humor dijo: “esto se llama una entrada triunfal”. Juan Alberto interpretó en solitario el tema “Florecer” y después junto con Andrés López, que fue el segundo músico en salir al escenario el tema “Las horas perdidas” y “Sapos y culebras”, canción dedicado a la amistad verdadera. La banda fue apareciendo de forma sucesiva en escena, de modo que a la voz y guitarra acústica de Juan Alberto y al bajo de Andrés López, se unieron Miguel Haro y Nani Castañeda, aportando el sonido de sus instrumentos, hasta completar melódicamente “Isabelita”.

Dedicada a los “jefes que esperan con el colmillo afilado cada lunes”, el tema “La Puerta” inició el repertorio de las canciones del último álbum de la banda. Y es que después de diecisiete años de andadura profesional, a Niños Mutantes les sobraban las canciones que elegir para un concierto, por lo que fueron alternando sus primeros éxitos con los más recientes.

Niños Mutantes
Juan Alberto Martínez y Migue Haro

Y tanto los viejos como los nuevos temas protagonizaron los grandes momentos del concierto. Ejemplo de ello fue la efusividad que mostró el público cuando la banda comenzó a entonar los primeros acordes de “Hundir la flota”, single de su último disco, al igual que cuando la mítica “Noches de insomnio” atrapó con su envolvente sonido a los asistentes, convirtiéndose en el segundo momento más eufórico de la noche.

A lo largo de la actuación, Niños Mutantes tuvo tiempo para cantar al amor verdadero, “el que ni se compra ni se vende” , que tuvo su ovación con “Querer sin querer”; como para hacer una crítica a la situación económica con “Caerán los bancos”. Este tema fue enlazado con “Empezar de cero”, donde los músicos haciendo honor a su título, recargaron las pilas automáticamente y como si el concierto acabara de comenzar desprendieron una gran dosis de energía.

Canción tras canción, entre las cortinas rojas del escenario del acogedor teatro, “los mutantes” daban lo mejor de sí mismos, pero los asistentes seguían sentados entonando las letras desde sus butacas. Hasta que Miguel Haro, el batería, animó al público a que abandonase sus asientos para disfrutar al máximo los últimos dos temas. Éstos fueron “Quiéreme” y el mordaz “Te favorece tanto estar callada”. Así se despedían los músicos de su público, que como es habitual tras la petición de otra canción, volvieron a aparecer con el tema en italiano “Summer on a solitary beach” y con la versión del clásico de Raphael “Como yo te amo”, que aportó un ambiente de unión y fraternidad entre los asistentes.

La frase “lo único que nos quedará siempre es la voz y el corazón” y junto con el agitado tema “La voz” pusieron el punto final a una noche de concierto en la que el teatro aportó un toque de solemnidad a la actuación, pero quizá se echó de menos el movimiento y alboroto del público desde la pista como en sus típicos conciertos. Pero sea cual sea el escenario y el tipo de actuación que desarrollen, lo que se mantiene como una constante en la filosofía del grupo granadino es su maestría para transmitir su pasión por lo que hacen y para ganarse al público con su cercanía desde el primer acorde.

Fotografías: Inocencia Donoso

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