Niños Mutantes: “Queremos ser una tabla de salvación para todo este naufragio, porque al final lo único que queda es la música”

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Hablar de Niños Mutantes es hablar de unos de los grupos más destacados dentro del panorama ‘indie’ nacional. Una larga trayectoria los avala desde que comenzaran su andadura a mediados de los 90 hasta llegar a su último álbum, Náufragos, que salió a la venta el pasado mes de marzo. La banda granadina, formada actualmente por Andrés López, Juan Alberto Martínez, Miguel Haro y Nani Castañeda, ha ido madurando a través de los años y de sus múltiples trabajos, pero siempre en torno a los sonidos melódicos y vivos de sus guitarras y a sus ocurrentes letras en español.

El grupo al completo durante la realización de la entrevista. Foto: María Montes

Se suele decir que los comienzos siempre son difíciles. ¿Tuvieron suerte en este sentido? ¿A qué se habrían dedicado de no funcionar su carrera musical?
Realmente sí que tuvimos suerte, porque desde el minuto cero nos encontramos en el camino con Roberto Nicieza, que era el capo de la discográfica Astro, ya extinta, pero por la que han pasado la mayoría de los grupos ‘indies’. Anteriormente también pasamos por varios concursos hasta que llegó este hombre que apostó fuerte por nosotros, así que nos fuimos al estudio de Paco Loco y grabamos el primer disco, Mano, parque, paseo. Fue todo bastante rápido.

Nosotros tenemos la suerte o la desgracia de ser pluriempleados; la música es a día de hoy más del cincuenta por cierto de nuestras vidas a nivel laboral, pero todos tenemos o hemos tenido otros oficios y beneficios. En el grupo hay, por ejemplo, dos abogados, un productor televisivo y un empresario. Hay gente que dice que la música es el complemento, pero en nuestro caso es lo que nos da fuerza y pasta.

¿Por qué “Niños Mutantes”?
Por mala suerte (risas). A Nani le gustaba “Niños de la ira” y a Juan Alberto, que había venido de una exposición en Berlín, le gustaba “Doctor Mutantes”. De la fusión de ambos surgió nuestro nombre. La gente que conoce el grupo sabe ver más allá del nombre, pero a veces nos supone una barrera, porque si yo le digo a mi madre Niños Mutantes, lo primero que le viene a la cabeza es que estás haciendo ‘trash metal’ o algo así. Es un nombre raro y realmente no responde a la definición del grupo, puesto que no somos un grupo raro (risas).

Como buenos Niños Mutantes, supongo que habrán “mutando” en su forma de componer y hacer música. ¿Qué cambios e innovaciones podemos observar en Náufragos en relación a sus anteriores trabajos?
El cambio esencial ha sido la labor de grupo a nivel compositiva. Hasta los discos anteriores, Juan Alberto, que es quien compone el noventa por cierto de los temas, llegaba al local de ensayo con un patrón de melodía de música y letra prácticamente cerrado, y el resto se encargaba de pintarrajear y edulcorar lo que traía. En este disco, quizá por falta de tiempo, Alberto llegaba al local con ideas muy básicas, por lo que ha habido un verdadero trabajo en equipo. Incluso algunas canciones han sido compuestas desde el principio por los cuatro.

A nivel musical, hay gente que echa en falta más guitarras eléctricas como al principio, pero hemos ido descubriendo otros instrumentos y texturas. Además, cuando tienes 18 años y escuchas Nirvana y te acaba de dejar tu novia, lo que te puede salir en una canción es diferente a ahora, que ya escuchamos otra música y casi todos somos padres. Hay una mayor madurez, aunque las letras en este disco son más rabiosas que nunca.

En Náufragos han contado con colaboraciones de lujo, entre otras las de Antonio Lomas, de Lori Meyers y del Grupo de Expertos Sol y Nieve, y Banin, de Los Planetas y Los Pilotos. ¿Cómo ha sido esta experiencia?
Nunca hemos tenido colaboraciones nominales. Huimos de aprovecharnos de nombres ajenos, por lo que estas colaboraciones no han sido para poner nombres, sino porque nos hacían falta, ya que no somos expertos en todo. Además, al ser Granada la cuna de la música ‘indie’, tenemos la suerte de conocernos todos y somos como una familia a la hora de echarnos una mano.

Con Antonio Lomas, un número uno, hemos descubierto sobre todo el uso de las percusiones a la hora de arreglar una canción. La colaboración de Banin, “el rey de las máquinas”, más que de tocar ha sido de asesoramiento a través de los sintetizadores.  También han colaborado el pianista Raúl Bernal y Jimmy García, de Eskorzo, que nos ha hecho descubrir el sonido de las trompetas en nuestros temas.

Náufragos es el título de su último álbum. ¿Tiene algo que ver con el naufragio de la situación económica actual? ¿Y la canción “Caen los bancos”?
Totalmente, no se puede ser más explícito. En principio Náufragos no surgió con el concepto de hacer canciones que hablaran sobre la situación actual, pero a la hora de maquetar y elegir las canciones nos dimos cuenta de que había surgido esa temática, ya que no se puede vivir de espaldas a lo que está pasando ahora. No somos un grupo protesta, pero con todo lo que está cayendo era difícil pasar esto inadvertido. El tema del naufragio en principio es algo negativo, pero precisamente en este disco le hemos dado la vuelta a la tortilla y, aunque hablemos del naufragio, le hemos querido dar una nota positiva. Queremos ser una tabla de salvación de todo este naufragio, porque al final lo único que queda es la música.

En cuanto a la canción “Caen los bancos”, ha tenido mucha aceptación porque es un deseo que tiene mucha gente. Lo que decimos es lo que nos gustaría que pasara con los bancos, que pagaran lo que tienen que tienen que pagar y que después de meternos en este berenjenal no se fueran de rositas.

Uno de sus temas en este último álbum es “Miedo”, pero después de más de quince años en el mundo de la música, ¿queda algo a lo que tengan miedo en este ámbito?
A millones de cosas, es imposible vivir sin miedo. El que no tenga miedo, o miente o está muy chalado. Sacar un nuevo disco nos da miedo, enfrentarnos a situaciones diarias como las que estamos viviendo nos da miedo… Dentro del grupo hemos vivido situaciones que causan miedo, como cuando Juan Alberto tuvo un accidente y se jodió un hueso del tobillo que no sabíamos ni que existía, “el astrágalo” (que queríamos que hubiera aparecido en alguna canción), y le dijeron que se iba a quedar medio cojo. Pero precisamente el miedo te hace ver cómo enfrentarte a las cosas.

Últimamente nos están sorprendiendo con alucinantes videoclips cargados de originalidad y buena técnica, como el de “Errante” o el de “Hundir la flota”. ¿Pueden explicarnos cómo viven estas grabaciones?
De puta madre. Alexis Morantes, que ya está dando mucho que hablar dentro del mundo del cortometraje, es amigo de Andrés y es el que se ha encargado de hacernos estos videoclips. Trabajar con él sido una experiencia brutal, porque este tío lo que busca no es tanto la estética sino contar una historia, y sus videoclip son muy cinematográficos, no sólo salir posando en el escenario y montar así veinte planos.  En “Errantes” nos hizo vestirnos de astronautas, ir al espacio y que se nos acercara un extraterrestre. Nosotros le decíamos que esto no es Hollywood y que no tenemos ni un pavo, pero él conoce muy bien a su equipo y consigue llevarlo todo a la pantalla de una manera brutal.

En “Hundir la flota” nos lo pasamos como enanos, grabando todo el día a bordo de un barco. Aquí, Alexis se propuso hundir la bahía de Algeciras y que explotara el Peñón de Gibraltar; además participaron dos niños con síndrome de Down. Flipamos con el resultado final.

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Durante la gira de Náufragos van a hacer un cálculo de las emisiones de CO2 que se generen en sus conciertos y, en proporción, plantarán un determinada número de árboles. ¿Cómo surge esta iniciativa? ¿Dónde plantarán los arbolitos?
Esta iniciativa surgió de un fan de Almería que se puso en contacto con nosotros para contarnos que tenía un proyecto para hacer una gira sostenible. Nos explicó que iba a calcular la huella de carbono, que son las emisiones de CO2 que contribuyen al cambio climático. De forma aproximada se calcularían las cilindradas que lleva nuestra furgoneta, cuánto gasoil consumimos, cuántos kilómetros hacemos, el consumo de electricidad durante los conciertos… Tenemos una tabla donde anotamos el consumo por concierto para plantar árboles en proporción. Así, por ejemplo, en el primer concierto en Málaga expulsamos 175 kilos de CO2, que no sabemos si es mucho o poco (risas).

Tenemos pensado hacer un pequeño bosque mutante en La Alpujarra, que es un rincón paradisíaco, así que cuando acabe la gira un día nos vamos a comer unas migas con todos los que se apunten, pedieremos los permisos necesarios y plantaremos los tipos de árboles que nos aconsejen en esa zona. Nuestra idea es hacer una gira de coste cero y no presumir sólo de ser los primeros en hacer esto, sino que cada vez sean más los que se apunten a la iniciativa.

De entre su amplia discografía, ¿serían capaces de elegir el tema que más les identifique o al que tengan más cariño?
Sería difícil escoger una y, probablemente, si eligiéramos una mañana cambiaríamos de opinión. Pero por ejemplo una canción que hemos sudado tinta para hacerla es “El pozo”. Es de las penúltimas y casi no iba a entrar en el disco. Era una canción en acústico que quisimos instrumentar con la banda, y nos parece una de las mejores letras. Cuando la estábamos grabando casi se nos saltaron las lágrimas y nos emocionó mucho.

¿Qué valoración hacen del ‘indie’ español en la actualidad? ¿Qué grupos de este tipo han sido sus referentes?
¿Cuánto tiempo tenemos? (risas). Podemos escribir un libro… Cuando el indie que empezó en los noventa era un movimiento sectario, con gafapastas que tocaban la guitarra mirándose los pies. Si tú ibas a un concierto y había veinte personas molaba, pero si había más de la cuenta ya dejaba de ser indie, presumían de que no los conociera ni su madre. Pero hoy en día existe el indie de “háztelo tú mismo”, como modelo de producción en contra de las discográficas. De todas formas, cada vez existe un hilo más fino entre lo que es indie y lo que no. Además nosotros odiamos las etiquetas, la música tiene que dividirse en “música buena” y “música mala”.

A nivel nacional flipamos con las letras de Nacho Vegas, si tienes ganas de cortarte las venas y compadecerte; también nos gustan El Columpio Asesino, Lori Meyers, Sidonie o La Habitación Roja, pero no son influencias realmente; solamente nos gustan y los admiramos.

Internet: ¿amigo o enemigo para el mercado musical?
Enganchados (risas). Antes, el único termómetro que tenías para medir a tus seguidores eran los conciertos, pues veías si la gente aplaudía o ponían caras raras. Hoy en día puedes saber al minuto la opinión sobre tu música a través de las redes sociales. Antes había unas cuantas radios en las que tenías que escuchar lo que te ponían y, de repente, esos grupos se hacían famosos porque eran los únicos que se escuchaban, y para buscar otras cosas tenías que volverte loco. Internet ha democratizado al cien por cien el tema de la música, porque cualquier grupo puede partir de cero con las mismas cartas.

Mientras que sean los grupos quienes den su consentimiento para que los demás escuchen sus temas por Internet, a nosotros nos parece bien. A ver, si quieres que esto se retroalimente tienes que ganar pasta, porque en otro caso no haces música, pero el sentido general de las canciones es que lleguen a la gente, por lo que Internet es un magnífico medio de difusión.

La experiencia que tienen en el mundo de la música les habrá dado valiosas lecciones. ¿Qué consejos darían a todos aquellos que ahora están empezando?
Que no corran y que no tengan prisa. Lo primero es disfrutar, ser honesto con la música que haces y no hacer una canción para forrarte. Y luego también hay que aprender. Pero sin tener prisa y disfrutando con la música, que tarde o temprano salen cosas buenas seguro.

Con el recopilatorio Canciones para el primer día en la Tierra dieron el salto a Latinoamérica. ¿Actuarán esta vez fuera de España? ¿Qué conciertos tienen programados próximamente?
Es un plan milenario que tenemos. Este es el tercer disco que se edita en México, donde tenemos un equipo de promoción. Latinoamérica es un mercado brutal y gigantesco, además son una gente muy ardiente y tenemos muchos fans allí deseando que vayamos. Lo que pasa es que este es un tema tabú, porque ya hemos tenido tres giras programadas en México y, por unas cosas o por otras, se han truncado, pero creemos que tarde o temprano tendremos que girar allí.

Próximamente estaremos en Granada (20 de abril), que es como tocar en casa, y también en Córdoba (21), Toledo (27) y Barcelona (28). De cara al verano estaremos en el Festival Contemporánea, el Manchapop y el Arenal Sound.

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