Nicanor Parra gana el Premio Cervantes 2011

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El escrito Nicanor Parra (Chile, 1914) se ha convertido en el tercer chileno galardonado con el premio más prestigioso de las letras hispanas: el Premio Cervantes. Físico y matemático de profesión, Parra es uno de los grandes nombres de los versos hispanos gracias a su defensa y producción de lo que él bautizó como antipoesía. Además, es un ferviente defensor del folklore de su país, artista visual, traductor eventual y ecologista convencido. A sus 97 años, recibió el galardón y los 125.000 euros que lo acompañan como una bendición; Margarita Salas, primera mujer en presidir el jurado del certamen, contó en la decisión con el apoyo de la Ministra de Cultura Ángeles González-Sinde.

Nicanor Parra

Nicanor Parra nació en el pequeño pueblo de San Fabián de Alico, cerca de Chillán. De sus padres, humildes campesinos, heredó un fuerte potencial artístico que supo canalizar tanto en el campo de sus amadas ciencias, formándose como profesor de Matemáticas y Física en la Universidad de Chile, como en la Literatura, siendo uno de los escritores más leídos en su país junto a Neruda y Huidobro. En 1937 publicó su primer libro de poesía Cancionero sin nombre, claramente influenciado por las creaciones de Federico García Lorca. Algunos de sus poemas aparecieron eventualmente en revistas y antologías chilenas hasta que, en 1954, publicó su segundo poemario Poemas y antipoemas, en el que se empezaban a vislumbrar las renovaciones estéticas que le harían famoso. Parra rompió los cánones hasta entonces establecidos con una poesía -o antipoesía– hilvanada con un lenguaje trivial y muy directo, dotado de un fino sentido del humor para versar de los males que acucian al hombre contemporáneo.

Sus innovaciones se fueron reconduciendo con el paso de los años, mezclando lo popular con su perfecto conocimiento de los temas y ritmos más clásicos. Con La cueca larga, de 1958, y Versos de salón, de 1962, su talento estaba más que demostrado y se manejaba con soltura entre los versos de las tradiciones populares chilenas y los temas más irónicos y satíricos. En 1969, tras la edición de Obra gruesa recibe de su país el Premio Nacional de Literatura. La antipoesía ya es un género aparte que lleva su nombre. El lenguaje banal se modifica hasta los límites más extremos y absurdos de una forma provocativa, alegre y festiva. Corta abruptamente el hilo del verso, hace reflexiones imprevistas, todo en un lenguaje desenfadado y burlón que lo mantiene arraigado a sus raíces. Artefactos, en 1972, fue un paso más en la ruptura de los canones poéticos. Dijo Parra: “Los antipoemas estaban cargados de pathos y tenían que reventar”; y así lo hicieron, en forma de postales desperdigadas por cajas de cartón. Su poesía más visual llegará a partir de los setenta en la voz de un profeta excéntrico y vagabundo que predica evangelios desgarradores sobre el hombre y su mundo.

Los años pasan y, ya casi centenario, sigue acompañando sus días de poesía. El Cervantes es sólo su enésimo premio, un reconocimiento a la talentosa creatividad de un hombre prolífico, audaz, culto y ciudadano del mundo. “Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne. Hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa. Suban, si les parece. Claro que yo no respondo si bajan echando sangre por boca y narices” declara el poeta chileno.

+ Info Nicanor Parra:
Página web oficial

 

Fuente de la imágen: Agencia EFE

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