Ni una sola línea de autocrítica

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Ser el referente en cualquier ámbito de la vida conlleva una obligación embriagadora: dar ejemplo. Es por ello que, cuando uno abre las páginas del diario MARCA, espera encontrar algo diferente a sus homólogos de la prensa deportiva. La reubicación de Eduardo Inda dentro de Unidad Editorial, abría una senda de optimismo para aquellos lectores que sí llegamos a conocer una línea alejada del fanatismo y el sensacionalismo en la que se ha instalado el periódico. Nada más alejado de la realidad.

El caso de Marta Domínguez sirve para explicar el dantesco panorama por el que deambula MARCA, más preocupado de las cifras del EGM que de satisfacer unas necesidades de veracidad. Teniendo en cuenta que cualquier diario constituye, además de un servicio social, una empresa informativa, no hay que perder el norte: ganar dinero no debe estar reñido con ser honestos, con ejercer la profesión con dignidad. El día que la ‘Operación Galgo’ salió a la luz con el nombre de Marta por bandera, el diario más leído de este país no tuvo remilgos en utilizar etiquetas como “mentira” o “camello”.  El juicio estaba hecho: la presunción de inocencia, ésa a la que todo el mundo tiene derecho, quedaba relegada al ostracismo para la medallista olímpica.

La bola siguió creciendo hasta ayer, cuando por fin, tras siete meses de sufrimiento, Marta quedaba absuelta de ciertos cargos que, en su día, MARCA dio por definitivos. La portada del diario se vanagloriaba de dicha condición de inocencia y alojaba en mí un deseo mayor: ver la correción y el perdón que la ocasión merecía. Sin embargo, ayer, en la redacción, con uno de los ejemplares entre mis manos, por más que ojeé entre sus páginas, no encontré ni una sola línea de autocrítica.

Y eso debería preocuparnos, tantos a los lectores como a los compañeros de profesión.

Foto:
MARCA
Texto:
Elaboración propia

1 Comentario

  1. Hola Juan José Mateo,

    Soy Javier Muiña, Community Manager de MARCA. En el editorial del pasado martes, pedimos disculpas por el error que cometimos en su momento al culpabilizar prematuramente a Marta Domínguez. Tú mismo lo puedes comprobar http://bit.ly/nS9liH

    En él se puede leer (copio textualmente): “Y como el movimiento se demuestra andando, en MARCA no nos duelen prendas en pedir disculpas públicamente. Perdón. La rotundidad de la actuación policial y los indicios acumulados en aquel momento nos condujeron a una equivocada valoración de la realidad y a dudar de la honorabilidad de Marta Domínguez sin la suficiente precaución y el aconsejable escepticismo ante el poder”.

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