Ni pobre ni rico, sino huero

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Tras una larga temporada de mucho trabajo, estrés y preocupaciones lo mejor es un buen descanso. Para ello inventó el ser humano las vacaciones. Ante la inminente crudeza de un mercado laboral que no llega, lo más idóneo era desconectar. Con lo que, hasta hace tres o cuatro días, desconocía por completo (o casi) lo que había ocurrido en el mundo del deporte. Vi la Supercopa y constaté, sin ser experta ni nada, que este año el Barcelona va a tener problemas. No porque se los cause el Real Madrid, sino por la sobrecarga de esfuerzo de la temporada anterior y lo poco abundante de su plantel. También que el Madrid había mejorado en ciertos aspectos y seguía perdido en otros.

Los primeros partidos de liga me los perdí y ayer, por primera vez en mi renovada actualidad, me senté a ver, entero, un partido de fútbol. Y como todo buen aficionado sabrá, no hay mejor partido para ver que uno de Champions. En este caso, el estreno del Real Madrid está temporada contra el Dinamo de Zagreb, allá en Croacia. No estaba sola y pude comparar opiniones, discutir ciertos puntos y reír alguna que otra coña. Todo sea por hacer más excitante al deporte rey.

Noche cerrada y calurosa tanto en Croacia como en Madrid. Papel y bolí para anotar datos del encuentro, silencio y una expectación relajada. Como novedad: los blancos iban de rojo. No es por nada, pero esto lo ve Franco y le da un tabardillo. La alineación del Real muy parecida a la temporada anterior, con la incorporación de Coentrâo en el centro del campo, formando un medio pivote con Xabi, me gusta bastante este jugador. En el resto de posiciones no había cambios. Sí, Marcelo y Di María siguen jugando. Dios sabrá por qué. El inicio fue bastante relajado, dominaba y tenía más acercamientos al área el Madrid. Hubo varios tiros que se fueron un poco altos o rozaron el larguero: Ozil en el minuto 9, Coentrâo en el 10, Benzemalo, quien poco a poco se está convirtiendo en Benzema, en el 11, etc. También tuvieron alguna jugada bien hilada entre CR7, Benzemenosmalo y Di María. Sin embargo el juego era lento, el Madrid tardaba mucho en subir el balón y el Dinamo no permitía mucho movimiento al tener a casi todo el equipo al borde del área. Ellos pegaron más patadas, pero a nosotros nos sacaron más tarjetas. Curioso. En realidad de la primera parte no se puede rescatar nada importante: algunas oportunidades más, un supuesto penalti a Marcelo que no fue tal, un golpe de CR7 al portero y unas cuantas faltas a favor del Madrid que quedaron, como suele, en nada. Y una jugada de peligro del rival que anulo Casillas.

En el descanso decidimos cenar y probé los famosos macarrones con queso que salen en todas las pelis y series americanas que se precien. Curiosamente el queso se hace con leche y unos polvitos mágicos. ¡Quién podría imaginar que tal guarrada fuera invento de los norteamericanos! La verdad es que estaban muy ricos. Rondaban por allí unos pequeños que se mostraban algo aburridos por el encuentro, jugaban entre ellos y el más inocente le pedía a otro que le hiciera “cosquiz” (cosquillas). Algún comentario oí sobre Marcelo, opinaba el personal que es un gran jugador. “Disiento”, pensé. No es buen lateral, tampoco es buen extremo. Que no es un zote, vale. Pero de ahí a decir que es bueno, hay un tramo.

Comenzó la segunda mitad y cometí el fallo más tonto, decir aquello de: “el día que…”. Mi padre lo hizo en una ocasión, dijo: “el día que Guti meta un gol de cabeza…me rapo al cero”. Dos minutos después Guti remataba un córner y se convertía en el tanto de la victoria para el Real Madrid. No se pueden imaginar el cachondeito familiar ante la futura calvicie paterna. Bueno, pues algo parecido. De mi boca salió airosa la frase de: “el día que Di María meta un gol…” No pude terminarla, porque era el minuto 52 y el argentino marcaba un buen tanto a pase de mi querido Marcelo. ¿No querías sopa? Pues toma dos tazas.  Hubo risas de los que me habían oído y los peques me miraban como pensando: “ja, ¿y ahora qué?”. Intenté salir indemne argumentando que no por meter un gol se era buen jugador. La guasa perfumó la sala durante un rato. En cuanto al encuentro, a partir del gol ya se imaginarán lo que pasó. El Madrid empezó a regalar balones y a dar opciones a los croatas. El comentarista, tan audaz como suelen, dictaminó: “el Madrid necesita marcar para asegurar el resultado, pues ahora el partido está más cerca del empate que de la victoria”. Sí, nos dan un título para decir obviedades.

Hubo bastantes faltas, jugadas de peligro del Dinamo, desorden en el Madrid. En una jugada a balón parado, el árbitro podía haber pitado penalti a favor del Madrid tras una salida a destiempo del portero del Dinamo y un golpe en la napia de Ramos. Por cierto, portero que tuvo unos mil minutos de imbatibilidad la temporada anterior, hasta que se encontró con el Villareal (el submarino amarillo español). Lo más destacado de la segunda parte fue la estúpida expulsión de ese gran genio melenudo, llamado Marcelo. Segunda amarilla por tirarse dentro del área y expulsión. A la calle por lelo. ¡Ni tirarse sabe! Y es que ya se sabe “el que vale, vale. Y el que no…” Mou, que estaba en el palco cumpliendo su sanción por el show contra el Barça, mando un SMS al banquillo que decía: “¿por qué?” Y añadía los cambios que se tenían que realizar. Higuaín por Ozil, Lass por Di María y Arbeloa por Benzemejor. El partido terminó sin más y sin menos.

Y ahora que ya me puedo estresar de nuevo y que la rutina aplasta, puedo decirles que hay cosas que no entiendo. Sí, increíble pero cierto. Uno que dio cañita brava en ese encuentro, un tal Leko, se fue de rositas a su casa. Ni una amarilla. Realizó alguna que otra entrada bastante fuerte en un partido que no requería tal crudeza. Una de las que habrán visto, mil veces repetidas, es la entrada a CR7 que causó sangre al luso. Bueno, pues como esa tuvo dos o tres. Y puede ser que es que yo sea muy fanática, que no lo creo. O que los árbitros sean muy malos, que es casi seguro. Tampoco comprendo por qué razón todas las faltas las ha de sacar, sí o sí, CR7. Ni lo poco que han aprendido los delanteros de hoy en día de un grande como Raúl. Hubo un tiro desde fuera del área de Sergio Ramos, corría el minuto 75, que el portero no pudo blocar y despejó, quedando el balón muerto. Nadie estaba ahí para empujarla. Esa jugada de pillería y de audacia era típica del él, así consiguió muchos de sus goles. Pues nada, nadie sabe imitarle. Por eso se dice que genio se nace, no se hace.

Ganó el Madrid por la mínima en un partido soso. Este fin de semana regresa la liga, la prensa habla de las diarreas verbales de CR7 y de la crisis del Barcelona. No es por meter el dedo en la llaga, pero que vayan a tener problemas no les hace menos rival. Están pagando la falta de sus principales defensas y el esfuerzo de la temporada anterior, pero no hay dragón más peligroso que el que parece dormido.

Fuentes de las imágenes:
www.altaspulsaciones.com
www.biendateao.com
www.todococinarecetas.com
www.marca.com
www.noticiasrealmadrid.com

2 Comentarios

  1. TENIA QUE SER MUJER. NO SABEN DE FUTBOL Y SIGUEN EL MISMO GUION DE SU AMO MOURINHO AL ESTILO ZOMBI. QUEJARSE DE LOS ARBITROS!!!. HE VISTO PIERNAS ROTAS, CABEZAS LLENAS DE SANGRE SIN AMONESTACION PERO LO CORTARON A LA MARICONA CRISTINA7 Y A LLORAR TODAS LAS VIUDAS. CUANDO ACEPTARAN SU MEDIOCRIDAD Y DEJARAN DE CULPAR A LOS ARBITROS. A PROPOSITO PEPE DEBE ESTAR EN UN PSIQUIATRICO NO EN UN CAMPO DE FUTBOL.

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