New York, New York

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Para quien ya haya visitado Nueva York en algún momento, para quien sepa cuál es la cara más original de esta ciudad que alardea de ser el centro del mundo, la exposición que la Casa Encendida de Madrid expone estos días le puede parecer una visión más de la mil veces fotografiada metrópolis.
Para quien, como yo, nunca haya tenido la oportunidad de viajar a Manhattan, Brooklyn o Central Park, los archivos procedentes del Museum of Modern Art (MoMA) pueden ser una revelación frente a todo lo que habíamos imaginado que podía ser New York City.

El porqué es evidente: así como aparecen elementos míticos que forman el imaginario neoyorquino –el suburbano, los rascacielos imposibles, las avenidas repletas de transeúntes y comercios,…-, la cámara escoge un ángulo insospechado, cuenta historias personales y calibra el ritmo de esa vida que el cine tomó prestada, pero que la fotografía inmortalizó en otras tantas capturas.

Sin duda, sólo los grandes de este arte tienen la intuición de descubrir lo implícito. Casualidad o no, muchos se dedicaron al fotoperiodismo. Títulos de The New York Times como “El alcalde y un bebé intercambian sonrisas” encuadran momentos íntimos que la intencionalidad del fotógrafo explota a su manera. En el instante preciso estaban algunos como Walter Evans, Dan Weiner, Henri Cartier-Bresson o Robert Frank.

Cada uno de los artistas tiene una vida particularmente interesante. Cuentan que Weegee, el mismo al que la Fundación Telefónica dedica también una muestra sobre Nueva York, competía con la policía en ser el primer en llegar a la escena del crimen para retratarla.

La versatilidad es un hecho. Ernie Sisto, por ejemplo, fotografió el lugar exacto donde un bombardero se estrelló contra el Empire State en 1945 y a su vez captó secuencias de partidos de béisbol que hablan de movimiento y competición.

Hay que destacar las numerosas mujeres que demostraron su calidad documental: Helen Levitt, Cindy Sherman, Diane Arbus, Dorothea Lange, Berenice Abbott,… Y, al otro lado, entre los famosos que posaron frente a la cámara, encontramos a Marcel Duchamp o Igor Stravinsky –de la serie de Irving Penn-, o al matrimonio Kennedy en uno de sus “baños de multitudes”, según George Zimbel.

Los bailes de la alta sociedad, la noche neoyorquina, los rascacielos vistos desde un globo aerostático o la orilla del río Hudson adoptan así una forma distinta a la que otras experiencias gráficas nos habían recreado antes. Y es que, para cambiar nuestra percepción de las cosas, hay que tener talento. ¿Qué tendrá Nueva York para que todos los genios de la fotografía hayan coincidido allí? Habrá que ir pensando cuándo organizar la escapada.

Fuente de la imagen:
Manhattan desde el Paseo, Brooklyn, Nueva York. 1954. Louis Stettner
http://www.elmundo.es/albumes/2009/03/26/retratos_nuevayork/index.html

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