Nellie Bly, desafiando a un mundo de hombres

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Julio Verne escribió en 1872 La vuelta al mundo en ochenta días. Su protagonista, Phileas Fogg, tardó en dar la vuelta al globo terráqueo ochenta días. Una utopía por aquel entonces. Lo que Verne no sabía es que diecisiete años después este sueño se cumpliría.  La protagonista sería mujer y superaría el récord de Fogg ya que su recorrido duró setenta y dos días.

Esta mujer se llamaba Nellie Bly.

¿Quién fue Nellie Bly?

Su nombre real era Elizabeth Jane Cochrane. Nació en 1864 en el pequeño pueblo de Cochran’s Mills, Pennsilvania. Al terminar el colegio emigró a Pittsburgh con su madre y en ese mismo lugar, a la edad de dieciséis años, empezaría su carrera periodística gracias a un acontecimiento fortuito.  Un día leyó una columna en el Pittsburgh Dispatch titulada “¿Para qué sirven las mujeres?”, en la que su autor, Erasmus Wilson, afirmaba que el cuidado de los niños y del hogar eran las únicas y mejores tareas para las mujeres. Indignada con el sexismo que desprendía el escrito, decidió redactar una respuesta que entregó al periódico.  El editor del diario, Geroge Madden, quedó tan asombrado al leer sus palabras, que incluso sabiendo que Elizabeth apenas era una adolescente, la contrató.

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En 1887 se trasladó a Nueva York y comenzó a trabajar para el New York World de Joseph Pulitzer. En este medio realizaría uno de sus primeros y más conocidos trabajos de investigación. Durante diez días se hizo pasar por enferma mental para adentrarse en el sanatorio de Blackwell´s Island y conocer de primera mano las condiciones de vida de los pacientes.  Su trabajo destapó los abusos y las condiciones insalublres en las que vivían los allí ingresados. Más tarde su trabajo sería publicado en un libro titulado Ten days in a Mad-House. En él escribiría:

“Me siento culpable porque no pude llevarme conmigo a alguna de aquellas desafortunadas mujeres que vivieron y sufrieron junto a mí y que –estoy convencida- estaban tan cuerdas como yo. Desde que entré no intenté seguir con el falso personaje de loca, sino que hablé y actué como lo hago en la vida real. Y, aunque suene extraño, cuanto más sensatamente hablaba y actuaba, más loca me consideraban todos”.

Pero las aventuras de Bly no se quedaron ahí, en 1889 plantea la idea de dar la vuelta al mundo con el itinerario que usó Fogg en la novela de Verne. Así, el 14 de noviembre de ese mismo año a las 9:40, Nellie Bly embarcó dejando atrás el puerto de Hoboken. Con ella llevaba el vestido que tenía puesto, un abrigo, una pequeña bolsa de viaje con varias mudas de ropa interior y útiles de aseo y cuarenta kilómetros por delante.

En su travesía llegó hasta Inglaterra, pasó por Francia, Italia, el Canal de Suez, Sri Lanka, Penang, Singapur, Hong Kong, y Japón, antes de volver a cruzar el Pacífico de nuevo rumbo a los Estados Unidos. Viajaba mientras escribía cortas crónicas que se publicarían en el World y más tarde se agruparían en un libro llamado Around the World in Seventy-Two Days.

El mismo Julio Verne la invitó a pasar dos días en su residencia.

Nellie Bly escribió hasta que se casó con un millonario mucho mayor que ella y, tras la muerte de este, se hizo cargo del negocio que poco después quedó arruinado. Huyó a Europa para evitar las consecuencias de la quiebra y, establecida en Viena, se convirtió en corresponsal de la Primera Guerra Mundial para el periódico de William Randolph Hearst, el New York Evening Journal; siendo así en la primera mujer periodista en el frente oriental.

Nelly abrazó el planeta y también el periodismo, convirtiéndose en la madre de las periodistas. Desafiando a un mundo de hombres. Porque como escribió de ella Patt Morrison en Los Ángeles Times, “con su pluma, ¿quién necesita espadas?”.

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