Neil Harbisson, el “sacerdote del color”

0
260

De padre irlandés y madre catalana, Neil Harbisson tiene 29 años y desde su nacimiento sufre una enfermedad que le muestra el mundo en blanco y negro. Sin embargo, la acromatopsia no le ha impedido desarrollar unas aptitudes artísticas y musicales, fomentadas gracias a su educación pianística y al acceso a un bachillerato que le permitió conocer de cerca el mundo artístico. 

Probablemente son pocas las personas que se hayan cuestionado cómo debe ser una vida en blanco y negro. Sin embargo, Harbisson explica que, en realidad, la acromatopsia es un problema más social que vital, cuyo inconveniente principal surge en el desarrollo de hábitos cotidianos. “Lo que más molesta son los códigos de color, que para mí no significan nada; no puedo saber cuándo una batería de una cámara está cargada, por dónde sale el agua caliente del grifo o seguir el mapa del metro o del autobús”, explicó Harbisson.  

Con 19 años, mientras estudiaba composición y piano en Dartington (Inglaterra), Harbisson conoció al licenciado en Cibernética Adam Montandom. Mano a mano, los dos jóvenes crearon el ‘eyeborg’, un dispositivo que transforma las frecuencias de luz en frecuencias de sonido, permitiendo a Harbisson reconocer los colores que se muestran a su alrededor. “La primera vez que me lo puse fue un momento mágico; era capaz de identificar los colores por mí mismo, les pude dar una referencia y notar que realmente existían”, comentó.  

Desde entonces, el ‘eyeborg’ se ha convertido en una extensión de su cuerpo, en un tercer ojo cuya adaptación no ha sido fácil: “Al principio tenía dolor de cabeza y después de espalda por el peso del ordenador, pero poco a poco me fui adaptando. ¡Empecé a soñar en colores!”.

La cotidianidad de la vida lleva al ser humano a decantarse por un color u otro en función de sus gustos a la hora de vestirse o maquillarse, atendiendo a la sensación que le transmite un tono u otro, pero Harbisson, gracias a la sonoridad por la cual se guía, puede afirmar que su color favorito es el berenjena. “Parece negro, pero su sonido es muy chillón. Yo me visto según el sonido de la ropa, a veces con acorde Do, si es un día alegre, y a veces con acorde Fa  si es un día más triste”.

Aunque el dispositivo creado por Harbisson y Montandom cumple una década de vida, el primero no descarta la posibilidad de someterse a una operación quirúrgica para implantarse un micrófono en el cerebro que le conecte con el ojo cibernético. Con este cambio, el sonido de los colores penetraría de forma directa a través del hueso, posibilitando una mejor diferenciación entre las dos entradas de audio: el músico podría escuchar los colores con el cerebro los colores, y los sonidos de su alrededor a través de los oídos. 

“No me esperaba que hubiera tanto color por todas partes; los supermercados son muy interesantes, están llenos de color. Es como ir a una discoteca”, explicó el joven, que reconoció darse cuenta de que “cada ciudad tiene su propio color dominante”.

Las puertas que se abrieron ante Harbisson como ciborg le llevaron a una idea: crear una fundación internacional. En 2010, Moon Ribas y Harbisson fundaron la Cyborg Foundation, un organismo internacional que tiene el objetivo de ayudar a aquellas personas afectadas por acrompatopsia, y a su vez,  mediante el uso de la cibernética, mejorar las cualidades y habilidades del ser humano. 

“Nuestra fundación se quiere centrar en mejorar y ampliar nuestra percepción, y extender y crear nuevos sentidos”, declaró el músico. Además, añadió que tiene “varios proyectos entre manos: crear y mejorar el ‘speedborg’, un sensor para extender el sentido de la velocidad, así como el ‘earborg’, para poder percibir el sonido a través del color”. “Con esto podremos dar un concierto de música para sordos”, apuntó.

Aunque la fundación tiene copado el tiempo de Harbisson, su producción artística sigue a pleno rendimiento con proyectos audiovisuales que puedan incentivar la experiencia del espectador con la percepción de los colores por medio de sonidos. Asimismo, el joven estrenó el pasado 27 de enero El sonido del Naranjo, una obra escénica que explica al público la relación que Harbisson tiene con los colores.

Sus aportaciones científicas y tecnológicas han sido reconocidas en numerosas ocasiones -Premio a la Creación Escénica y Premio Cre@tic en 2010-, pero Harbisson sigue teniendo problemas a la hora de acceder a lugares públicos como el cine o los casinos.

“Me siento como una especie de sacerdote, porque estoy dedicando mi vida plenamente a algo que no puedo ver: el color. Un sacerdote cuya religión es la colorología y mi Dios es el color”, se describió Harbisson al término de la entrevista. 

 Imágenes: Neil Habirsson/Campuspartymexico/Teléfonica

Dejar respuesta