Negociaciones de paz sobre Siria: las claves de Ginebra II

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El pasado martes 22 de enero comenzó en Montreux, Suiza, la segunda cumbre de paz internacional sobre Siria bautizada como Ginebra II. La convención reunió a representantes del gobierno y de la oposición siria, a 39 países, la ONU y la Liga Árabe. El principal resultado de la cita ha sido el inicio de las conversaciones directas entre el gobierno y los grupos opositores para buscar una solución pacífica al conflicto.

El mediador Lajdar BrahimiLa conferencia ha quedado marcada por la ausencia de Irán –cuya invitación fue retirada en menos de veinticuatro horas de ser expedida- y las constantes acusaciones de terrorismo entre el régimen de Bashar Al Asad y los miembros de la oposición siria. Finalmente, ambas partes se comprometieron a iniciar negociaciones directas con el fin de establecer un gobierno de transición basado en el mutuo entendimiento. Las negociaciones estuvieron arbitradas por el representante especial de la ONU y la Liga Árabe, el argelino Lajdar Brahimi.

Estaba previsto que los contactos directos se iniciaran el viernes, pero la primera ronda se vio frustrada por intransigencia de las partes. La opositora Coalición Nacional Siria, representada por Ahmad Jarba, se quejó de la división interna del lado del gobierno -especialmente sobre la formación de un gobierno de transición- y el gobierno, representado por Wallid al Muallem, les acusó de no estar preparados para afrontar las negociaciones. Finalmente el sábado, ambas partes se reunieron cara a cara durante media hora pero sin dirigirse la palabra directamente. Los temas clave fueron la posibilidad de entrada de ayuda humanitaria al país y la transición política; tema de especial delicadeza. Este primer contacto derivó el domingo en el acuerdo entre el gobierno y la oposición de permitir la salida de mujeres y niños de la asediada ciudad de Homs y de desbloquear el acceso a la zona de convoyes internacionales humanitarios, con alimentos y material médico. Los enfrentamientos se reanudaron cuando el régimen pidió una lista de los civiles que quedan en las zonas asediadas, documento que la Coalición Nacional Siria se negó a entregar por temor a represalias futuras.

En los días posteriores se inició el debate sobre cuestiones políticas, especialmente orientado a definir como aplicar la resolución de Ginebra I que establece la formación de un órgano de transición basado en el consenso. La intransigencia del régimen ante el traspaso de poderes ha amenazado en varias ocasiones con poner fin a las negociaciones, Omran al-Zubi, portavoz del gobierno sirio declaró el domingo que quien está esperando la renuncia del presidente esta viviendo “en Alicia en el país de las maravillas”.

Ban_Ki-moonPor otra parte, entre las posturas de los invitados internacionales sobresale el nuevo proyecto entre Rusia, EEUU y Naciones Unidas para intercambiar prisioneros y pese a la exclusión de Irán –firme defensor y proveedor armamentístico de Damasco-, los acercamientos entre EEUU y Rusia y la reapertura del diálogo con Teherán eliminan trabas al proceso. Asimismo el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, ha asegurado que la paz siria no se llevará a cabo bajo una operación militar, si no sobre un acuerdo político; “de lo que tratamos aquí es de que no se puede combatir terrorismo con terrorismo”, ha declarado.

Esta es la segunda cumbre de paz respecto a Siria que se celebra desde que comenzara la guerra civil en 2011. Ginebra I, celebrada en junio de 2012, dibujaba la posibilidad de una transición política pacífica, y el Grupo de Acción Sobre Siria resultante de la conferencia, reclamaba “medidas irreversibles de acuerdo con un calendario fijo y establecido”. Más de un año y medio después, la situación refleja los escasos avances en la finalización de un conflicto que se ha cobrado más de 130.000 vidas y ha obligado a desplazarse a 9 millones de personas. Las dificultades en el acuerdo, el largo proceso de destrucción de armas químicas y el informe conocido en la víspera de la conferencia- que presentaba fotografías y archivos que documentaban torturas y ejecuciones de unos 11.000 prisioneros opositores-, muestran la y la gravedad de los ataques y la destemplanza de la situación. Pese al avance que supone la apertura del diálogo directo, la negativa de Al Asad de entregar plenos poderes a un gobierno de transición y la existencia de fuerzas opositoras no representadas en Ginebra, impide el fin del conflicto bélico y la convocatoria de elecciones democráticas bajo la supervisión de la ONU.

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